Blanca Carnevali, la historia de la primera y única mujer colectivera de La Plata

Blanca Carnevali, la historia de la primera y única mujer colectivera de La Plata

¿Por qué no hay mujeres conduciendo colectivos? Rastreando una respuesta para esa pregunta, Blanco sobre Negro llegó hasta Blanca Carnevali, la primera y única colectivera de la Ciudad que estuvo al volante de un micro entre 1997 y 2003. Su historia demuestra que la exclusión de las mujeres en este ámbito es una expresión más del machismo en el mundo laboral.

A pesar de que no está prohibido, como sí sucede con los ferrocarriles aunque parezca increíble, en La Plata no hay ninguna mujer conduciendo colectivos. En la historia de la Ciudad sólo hubo una experiencia, la de Blanca Carnevali, que ahora recuerda con orgullo los años en los que piloteó un micro de la Línea 518, antes de pasar a la Norte, cuando todo se complicó.

“Me separé y quedé con cuatro chicos, tenía una verdulería y me estaba fundiendo. Mi ex marido era camionero así que tenía noción de manejar un vehículo grande. En la desesperación se me ocurrió ir a empresas de micros, en todas me dijeron que no, ni siquiera para limpiar”, comenzó relatando Blanca a Blanco sobre Negro.

“En la 518 me tomaron los datos y a las dos horas me hicieron la prueba de manejo en un 1114. Anduve bien y entré”, detalló la mujer que en ese momento debió enfrentar no sólo la discriminación empresarial, sino también del municipio. “Cuando fui a ampliar el registro tuve un conflicto porque me dijeron que no existían choferes de micro. Volví con una nota de la empresa y me dieron la libreta número 001”, detalló.

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La noticia era una bomba. La primera mujer colectivera era una gran nota de color para medios de todo país. “En ese momento tuve mucha cobertura de la prensa, pero yo sabía que el periodismo como te sube, te baja. Si llegaba a chocar me iban a escrachar en todos lados, por suerte no pasó”, aseguró Blanca y continuó: “Estaba con una cancha bárbara. Trabajaba igual que los demás. Los pasajeros siempre se portaron de diez. En la calle me levantaban el pulgar y me tiraban besos, también me mandaban flores y bombones a la empresa”.

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“Es un trabajo muy estresante, pero tanto para varones como para mujeres. Es un trabajo insalubre. Se tiene mucha tensión durante todo el día”, aseguró Blanca. Debido a su buen desempeño, los concesionarios de la 518 decidieron abrir 10 nuevas vacantes para mujeres, pero sólo entro una chica que duró unos pocos meses.

“Cuando vieron que andaba bien, sin ningún problema, al sindicato le empezó a molestar. Mis compañeros empezaron a pensar en ponerme de delegada. Se ve que eso llegó a oídos de la UTA y se me cruzaron mal”, aseguró Blanca.

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“En la 518 tuve una experiencia hermosa. Eso fue desde el año ’97 hasta el 2002, cuando se hizo la reforma del transporte. Ahí me pasaron a la Norte porque era una de las últimas que había entrado. En los primeros días, me dieron un buen coche y me pusieron a hacer el mismo recorrido porque ya lo conocía. Después me empezaron a mandar a otros lugares, me cambiaron las condiciones de trabajo, tenía que compartir baño con los hombres y me dieron ropa talle 40, parecía un payaso”, comentó.

“Salía a las 3 de la mañana para llegar a Hernández, iba llorando. Pase por varios inconvenientes. Una vez tuve un problema femenino y me tenía que cambiar la ropa. No me querían creer y tuve una discusión muy fuerte. Todo se empezó a complicar porque me daba cuenta que no me querían”, continuó la ex chofer que actualmente trabaja como inspectora en la Dirección de Transporte municipal.

Un final estrepitoso

En 2003 se precipitó la salida de Blanca de la Línea Norte y el fin de una experiencia que podría haber abierto cientos de puestos de trabajo para las platenses. “Un día me dijeron que tenía que pasar por una pieza a que me haga un control médico. El doctor del sindicato me dijo que estaba temblando mucho y me mandó a un neurólogo que me recetó clonazepam por lo que ya no podía manejar. Era una cama para sacarme”, aseguró la primera mujer colectivera.

“Cuando fui a cobrar el mes no me habían depositado el sueldo y me dijeron que no me iban a pagar porque estaba con carpeta. El 8 de marzo de 2004 me encadené en Plaza Moreno, vinieron todos los diarios y Defensa Civil. Me acuerdo que también se acercó el padre Cajade. No me estaban pagando el sueldo, me ayudaban los compañeros con una colecta. Yo tenía cuatro chicos a cargo y me cortaron los servicios. El juicio recién lo pude cobrar a los 9 años”, recordó Blanca.

¿Por qué no hubo más mujeres colectiveras?

Sobre el interrogante que desencadenó esta nota, Blanca aseguró: “Es la UTA que no deja que haya nuevas colectiveras. En la Plata hay un gran pulpo que maneja casi todas las empresas y que según dicen está relacionado con el sindicato”.

“Es un gremio muy machista, ellos dicen que la mujer es conflictiva, que puede quedar embarazada. No va por el tema del manejo. Ellos saben muy bien que la mujer en la calle es mucho mejor porque es más tranquila. Pasaron casi 20 años y todavía no volvió a haber una chofer”, agregó.

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“Igual estoy re contra orgullosa de la experiencia que viví. Después de 20 años todavía me siguen preguntando y muchos me conocen como la colectivera. Estoy segura de que muchas mujeres quisieran manejar micros pero no pueden”, concluyó Blanca.

Fuente:

Info Blanco Sobre Negro

Diario HOY

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