Un conductor de autobús que no hizo deporte en su vida, campeón de atletismo después de jubilarse

Un conductor de autobús que no hizo deporte en su vida, campeón de atletismo después de jubilarse

Diego Eslava, de 71 años, es especialista en los 3.000 metros y se prepara hacer un maratón.

Claro ejemplo de que el espíritu puede imponerse a la materia. Es Diego Eslava, un corredor de Carmona para el que los 71 años del DNI son solo una cifra que no tiene especial relevancia en cuanto a lo que más le gusta: correr y hacer deporte.

Su trayectoria atlética es singular, no porque la haya estirado hasta una edad avanzada, sino porque está empezando. Antes de jubilarse como conductor de autobús, Diego no había hecho deporte nunca. Hace tres años empezó a nadar y además iba corriendo hasta la piscina. Quería hacer algo de ejercicio. Era frecuente que lo viera una corredora del club de atletismo localGaia, que a modo de ojeadora, apreció sus facultades: tenía fondo y aguante.

Títulos oficiales

Así que se apuntó al club en el que ahora es un referente. Allí hay gente de todas las edades, aunque el que más se aproxima a la suya tiene 20 años menos. Diego no es uno más, porque su compañeros de club le han dado uno de los títulos de los que más orgulloso está: cuando le preguntan a los niños y jóvenes que quieren ser de mayor, responden «yo, como Diego».

Eso se lo queda para él, pero también acumula títulos oficiales. En su categoría de edad es campeón de Andalucía en 3.000 metros en pista cubierta. En el campeonato de Europa celebrado en mayo en Montegordo (Portugal) fue el primero de España en 10.000 metros y el undécimo en total. Y en el campeonato de España sobre 3.000 metros logró la medalla de plata.

En esta última competición dejó además una lección deportiva. Le ganó un corredor de Santander que se desplomó al llegar a meta por el esfuerzo realizado. «Yo así no compito: llego hasta donde puedo llegar encontrándome bien y ya está», afirma.

Lo normal es pensar que todo logro tiene su sacrificio. En este caso en forma de horas de entrenamiento. Normalmente a las siete de la mañana cada día ya está Diego corriendo por los alrededores de Carmona, al menos diez kilómetros al día. Hace piscina, cuando había, porque ahora está cerrada la de Carmona y sesiones de fisioterapia en el club. Ademá sale a correr con sus compañeros de club. Pero él no lo ve como un esfuerzo, la perspectiva de los años le quitan presión y la vida que le ha dado el deporte hace que para él sea un hábito sin el que ya no se encuentra bien el resto del día.

El deporte ha supuesto para Diego una transformación en su vida. Ahora tiene retos que afrontar y compañeros con los que hacerlo. Los beneficios se extienden para él en todos los ámbitos. En cuanto a la salud, tomaba alguna pastilla y tras una revisión el médico le dijo que dejara de hacerlo porque se encuentra bien. Come lo que quiere y cuanto quiere y no pone peso. «Cuando corro pierdo de media 1,8 kilos», explica. Y dice que tiene la suerte de recuperarse en el momento tras un esfuerzo.

En su familia también se ha constituido en un ejemplo a seguir. Una de sus hijas (tiene otra más y un hijo) lleva un año corriendo y ha dejado el tabaco. Uno de sus nietos es también deportista y él disfruta con sus logros, a sus diez años es una joven promesa del baloncesto que juega en un equipo de Sevilla.

Diego tiene ya en el horizonte varios retos: el próximo una carrera en Constantina, muy dura porque todo su recorrido es en cuesta y el maratón de Sevilla,para la que ya está inscrito.

Él lo tiene claro («yo no sirvo para estar en el sofá sentado») y deja una lección para la gente de su edad: las articulaciones son como una puerta, mientras se mueven funcionan, cuando se quedan paradas, se oxidan.

 

Fuente:

Sevilla

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