Los autobuses privados de Silicon Valley ya mueven a 34.000 personas al día

Los autobuses privados de Silicon Valley ya mueven a 34.000 personas al día

A pesar de que han sido foco de protestas contra la gentrificación, estos servicios han logrado compensar las carencias del transporte público en San Francisco.

En febrero un grupo de activistas se reunieron en la parada de autobús que queda en la esquina de las calles César Chávez y Valencia en el Mission District de San Francisco. Eran las 8:45 de la mañana. Sostenían letreros que decían “Salven a nuestras casas” con el fin de agitarlos ante la flota de “autobuses tecnológicos” que estaban transportando a trabajadores hasta y desde Silicon Valley.

Protestar contra los autobuses tecnológicos de la región de la bahía de San Francisco no era una idea nueva. Según los organizadores, la manifestación de febrero era el aniversario 26 de la primera vez en que activistas trataron de impedir a un autobús con rumbo al Silicon Valley con el fin de manifestarse acerca del aumento de la desigualdad en el área por parte de la industria tecnológica. Las manifestaciones han formado barullo, pero no lo suficiente para remover a los autobuses de sus vidas. De hecho, según un nuevo reporte (el primero en su tipo) de la Metropolitan Transportation Commission (Comisión de Transporte Metropolitano o MTC por sus siglas en inglés), dichos autobuses están proliferando.

Más de 800 autobuses transportan un promedio de 34,000 pasajeros al día por la región de la bahía de San Francisco. En 2014 —el último año en que datos completos estuvieron disponibles— los autobuses movieron a más de 9.6 millones de personas. Así lo indica el periódico The Mercury News, el cual agregó que “hay tantos de estos autobuses grandes de propiedad privada operando en la región de la bahía que si pertenecieran a una sola agencia, esta sería el proveedor de transporte número siete en términos de cantidad de pasajeros”.

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El odio a los autobuses —operados por aproximadamente 35 empresas diferentes— va de la mano con otros disturbios en el área que han sido provocados por la gentrificación, de los cuales los más notables han sido por el aumento de los precios de vivienda. El dominio de la industria tecnológica ha vuelto más pequeños los espacios habitables y ha disparado los precios de alquiler por las nubes. También ha embotellado las carreteras hasta y desde San Francisco y ha convertido al BART —siglas del sistema de transporte público que cruza la bahía— en un desorden sudoroso de pasajeros empacados como sardinas. El Anti-Eviction Mapping Project (Proyecto de Mapeo contra El Desalojo) ha detallado el incremento en desalojos[http://www.antievictionmappingproject.net/techbusevictions.html] alrededor de las paradas de los autobuses tecnológicos en San Francisco. De por sí, los autobuses son un blanco fácil adonde dirigir la ira de la gente.

Pero al hablar con The Mercury News, Adrian Covert —director de política del Concejo de la Región de la Bahía— dice que el auge en los servicios de autobuses es una respuesta a la crisis de vivienda, no una causa de la misma. “El sector privado está respondiendo al proveer autobuses que recorren distancias más largas para recoger a empleados”, le dijo Covert a The Mercury News. “La mala noticia es que tenemos que hacer esto en primer lugar (…) porque el suministro de vivienda no se ha mantenido al ritmo de la demanda”.

También está el hecho de que muchos trabajadores tienen que viajar entre Silicon Valley y San Francisco sin importar si existieran los autobuses o no. Los autobuses han logrado disminuir el impacto ambiental de todos estos viajeros, al eliminar 2 millones de viajes en auto hechos por un solo pasajero, así como al reducir emisiones de carbono en unas 2 toneladas métricas, según dice el Bay Area Council.

Las autoridades del transporte público en la región de la bahía de San Francisco aún están tratando de entender cómo los autobuses tecnológicos encajan en el mercado existente del transporte público. Rick Ramacier, gerente general de County Connection en el condado Contra Costa, le dijo a The Mercury Newsque él ve a los autobuses como un complemento —o quizás hasta un aumento— de las otras opciones de transporte.

Los autobuses que transportan a empleados también se están arraigando en otros centros de la innovación.UrbanTech NYC es un espacio de trabajo de 100,000 pies cuadrados que se inauguró en el Brooklyn Navy Yard (antiguamente un astillero de la Marina estadounidense) este verano pasado. Actualmente el Navy Yard es la sede de 7,000 empleos y para 2020 se espera que esa cantidad crecerá a sumar unos 16,000. El complejo ocupa una parte del condado de Brooklyn con mala fama de ser inaccesible mediante el metro. Para modernizar el acceso al transporte público, la Brooklyn Navy Yard Development Corporation (Corporación de Desarrollo del Brooklyn Navy Yard, una organización sin fines de lucro) inaugurará un nuevo servicio de autobuses en la primera de 2017 para conectar el Navy Yard con 13 líneas de metro y el Long Island Rail Road. En una declaración, Alicia Glen —vicealcaldesa de Nueva York, en cargada de temas de Vivienda y Desarrollo— dijo que esta expansión del transporte público permitirá mayor integración y crecimiento económico constante en los condados periféricos.

Al igual que los autobuses tecnológicos, los nuevos autobuses de Brooklyn forman parte de un esfuerzo de salvar la distancia entre donde la gente vive y donde trabaja. John Goodwin de la MTC notó cuidadosamente que, dado que los autobuses de la región de la bahía de San Francisco son privados, resulta más difícil monitorearlos y supervisarlos. Pero piensa que la necesidad para más servicio pesa más que el llamado para mayor supervisión. En una entrevista con The Mercury News, dijo: “No estoy necesariamente convencido que sea necesario un papel público más grande a nivel regional. Esta es una respuesta orgánica a los retos de una economía creciente”.

 

Fuente:

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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