Expedición felicidad: cómo es descubrir el universo en un ómnibus escolar

Expedición felicidad: cómo es descubrir el universo en un ómnibus escolar

Felix Starck y Selima Taibi dejaron su casa en Berlín para recorrer América en un micro escolar; registran todas sus aventuras a través de las redes sociales, mediante las cuales invitan al mundo entero a que se haga eco de sus vivencias.

Viajar es conocer, descubrir y sumergirse en nuevas realidades y culturas. Con esta premisa como bandera, Felix Starck -director de cine-, y su pareja, Selima Taibi -quien, bajo el pseudónimo Mogli, incursiona en la música y la escritura- decidieron hacer de una aventura por el mundo una película: “Expedición Felicidad” que pretende reflejar su deseo de compartir con los demás sus distintas experiencias.

Es por eso que, cansados de la monotonía de su ciudad, Berlín, decidieron comprar un micro escolar en Estados Unidos y cruzar el océano Atlántico junto a su perro, un Boyero de Berna llamado Rudi. Según cuentan, fueron los primeros compradores en elegir el micro por Internet, a distancia, sin ver o probarlo antes sino que con la convicción de que todo era parte de la aventura.

Un vez hecho esto, la pareja vendió su departamento y se encargó de reducir todas sus pertenencias a cajas y bolsos para poder trasladarlos al otro lado del océano Atlántico, a su nueva casa: América. Porque ellos son de la ruta, del paisaje; no pertenecen a ningún lugar en particular sino que son del mundo.

Compraron el micro por internet y trabajaron para convertirlo en su hogar

Compraron el micro por internet y trabajaron para convertirlo en su hogar

Con la adrenalina a cuestas transformaron, en tres semanas, el micro que -inicialmente trasladaba 78 niños a un colegio en Pensilvania- en su hogar, dejando su huella en cada uno de los rincones.

El primer destino fue Alaska y tienen pensado llegar a América del Sur, siempre registrando su viaje en vídeos que comparten -vía redes sociales- con sus seguidores quienes, desde su lugar, se suman a este desafío donando plata o simplemente compartiendo las distintas publicaciones para que más personas se sumen al proyecto y se hagan eco de las experiencias de esta pareja.

Es que ellos llevan el deseo de conocer el mundo como un eje troncal en sus vidas. Al punto que Felix ya realizó un viaje similar bajo el nombre “Pedalear el mundo” en el que durante un año recorrió 18.0000 km. y 22 países. Esta aventura también la contó en cuotas a través de distintos vídeos que fue subiendo al compás de la música de Moly que también se encargó de la escritura del libro que publicaron resumiendo esos 365 días que Felix disfrutó a pedal.

 

Fuente:

La Nación

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