Amor sobre ruedas: El azar los cruzó en un colectivo de la línea 60 rumbo a la cena de Año Nuevo

Amor sobre ruedas: El azar los cruzó en un colectivo de la línea 60 rumbo a la cena de Año Nuevo

Hace 16 años el azar los sorprendió en un transporte público. Él enseguida sintió que era la mujer de su vida y le pidió el teléfono. A ella la revelación le llegó un tiempo después. Están juntos desde entonces.

Un sinfín de casualidades debieron sucederse la noche del 31 de diciembre del año 2000 para que Ignacio y Paula se conocieran.

Ese fin de semana tenía un día de más. En el trabajo de Ignacio habían anunciado el jueves que el viernes no sería laborable y él se había lamentado no haberlo sabido antes para reservar pasajes a cualquier lugar lejos de la ciudad. El año anterior se había tomado un micro a Puerto Madryn y había recibido el año comiendo un asado con siete desconocidos. Tantas ganas tenía de pasar los festejos fuera de la ciudad que esa tarde le escribió un mail a su prima de Barcelona: “No sé qué hago en Buenos Aires en este día”. La noche no prometía gran cosa.

Finalmente decidió festejar con la familia de un amigo en zona norte. Se tomó un colectivo de la línea 60 y varias paradas después subió Paula, sin monedas y cargada de tantos bultos -bebidas, un tiramisú, la cartera- que al chofer le dio pena y la dejó pasar igual. Eran las nueve de la noche y el colectivo iba repleto de personas bien vestidas y cargadas de bolsas camino a sus cenas de fin de año. Paula se paró exactamente delante de Ignacio y a la primera frenada se vino contra él. “¿Querés que te lleve algo?”, le preguntó sin perder oportunidad. Ella lo miró y sonrió.

Unas cuadras más adelante el “ángel” -como le dice Ignacio- que estaba sentado a su lado se levantó para bajarse y le dejó el lugar. A la atracción inicial se sumó el diálogo fluido que mantuvieron durante todo el trayecto. Así se enteraron que ambos habían estudiado la misma carrera, que ella estaba empezando el libro que él acababa de terminar y que los dos amaban caminar por Palermo Viejo, cuando este barrio todavía no se había saturado de locales y bares de moda.

Antes de bajarse Ignacio le pidió el teléfono y aunque su cuerpo descendió del vehículo su cabeza se quedó toda la noche en él. ¿El número sería correcto? ¿La volvería a ver? ¿Cómo habría llegado ella a su cena? ¿Pensaría en él?

La mujer correcta

“Lo que voy a contarte ahora sucede una sola vez en la vida, si es que sucede. Y a mí me sucedió -cuenta Ignacio- De repente ella se levantó para ir al baño y se alejó con su vestidito blanco por entre las mesas silenciosas. Y es entonces que el rayo cayó sobre mí, fulminante, como un latigazo que acaricia. La verdad se reveló, prepotente, y todo se detuvo: la luz, el viento, la sangre, las guerras, los tambores. ‘¡Es ella!’. Cuando Paula volvió a la mesa, ignorante del rayo, yo ya la había reconocido”.

El hombre de su vida

Cuando el bar cerró Ignacio se ofreció para llevarla a la casa y acompañarla a pasear a Rosko, el perro del que tanto le había hablado. En toda la vuelta manzana no se cruzaron con una sola persona. La calle y la noche eran de ellos. Después se despidieron e Ignacio se alejó rumbo a la esquina. Cuando estaba por cruzar la calle, ya a varios metros de Paula, el perro corrió hacia él y empezó a saltarle moviendo la cola de felicidad. Se lo anunciaba a ella: “¡Es él!”

Una sorpresa muy especial

Dos años más tarde Ignacio y Paula se casaron y con el tiempo tuvieron cuatro hijos. Tienen momentos mejores que otros como cualquier pareja, pero se siguen eligiendo como el primer día.

En estos 16 años Ignacio trató de sorprenderla y hacerla feliz de las mil y una maneras. La primera fue llevando un dueto de violín y guitarra para que tocaran para ella en el primer cumpleaños que pasaban juntos.

Este Año Nuevo él quiso sorprenderla con un regalo muy especial. Para que esta historia de amor que nació en un colectivo atravesada de azares y encuentros trascienda sus recuerdos le escribió a Señorita Heart. Esta columna que eterniza su historia es el regalo de Ignacio para Paula. Feliz aniversario.

 

Fuente:

La Nación

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