Colectivos, en pie de guerra: tras recorte de subsidios, eliminan frecuencias y hay más de 50 empresas en crisis

Colectivos, en pie de guerra: tras recorte de subsidios, eliminan frecuencias y hay más de 50 empresas en crisis

Las compañías aseguran que, desde 2016, las partidas se redujeron en $10.000 millones. En paralelo, sufrieron incrementos superiores al 30% en rubros como combustible. Por menor rentabilidad, este año se renovarían 200 unidades frente a las 1.800 necesarias para mantener actualizada la flota.

Las compañías de colectivos urbanos, que prestan servicios en Capital y el Conurbano, aseguran estar atravesando un período crítico. Por ello, están en pie de guerra con el Gobierno.

Tras sortear un complejo 2016, marcado por la baja en los subsidios al transporte y por el aumento de costos, los empresarios iniciaron un “plan de reclamos”, que incluye desde la colocación de carteles en señal de protesta en varias unidades, hasta una preocupante reducción en las frecuencias.

Según distintas cámaras consultadas por iProfesional, la principal causa de este cuadro de situación responde a que, desde 2016 a esta parte, se produjo un recorte de subsidios del orden de los $10.000 millones.

Como contrapartida, las líneas se quejan de que el último año tuvieron que afrontar fuertes incrementos de costos, como es el caso de los combustibles, del orden del 30%. A esto se suma la paritaria de choferes, que cerró en un 32%, entre otros ítems.

Desde la Asociación Civil Transporte Automotor (ACTA) afirman que, de las 200 empresas de colectivos que hoy operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), cerca de 50 están en situación crítica.

Incluso, desde la organización alertan que este escenario podría derivar en la pérdida de hasta 10.000 puestos de trabajo si la situación no empieza a mejorar de cara al segundo semestre.

Pese a que en el Ministerio de Transporte, que conduce Guillermo Dietrich, prevalece la orden de no pronunciarse abiertamente respecto de estas quejas, off the record las fuentes consultadas por este medio aseguran que la posición de los empresarios responde a una maniobra para forzar un nuevo aumento en el pasaje.

“La situación cambió drásticamente a partir de la decisión de bajar el subsidio que reciben las compañías y trasladar esa diferencia al valor que abona el usuario”, argumentó un técnico vinculado a la cartera.

En ACTA, en cambio, replican que las empresas ya cumplieron con el pedido oficial de “hacer un esfuerzo” y que, de no renegociarse un aumento en las partidas de fondos, el sector seguirá achicando frecuencias y no renovando las unidades que van quedando obsoletas.

“Desde 2016, el Gobierno nos pidió que acomodáramos nuestros números frente a la rebaja de subsidios. Cumplimos con el pedido, pero la realidad es que tuvimos que frenar el nivel de inversiones”, afirmó a iProfesional José Troilo, secretario de ACTA.

“Si no hay resultados concretos, estamos en una situación en la que todas las salidas que se barajan son negativas: recorte de horarios, reducción de frecuencias y hasta cierre de empresas”, amplió.

De acuerdo con la asociación, los problemas con el flujo de caja, en medio de costos en alza, no sólo afectan a los transportistas, sino que también están impactando en la cadena de proveedores de estas compañías.

En ese sentido, Troilo señaló que las firmas están entregando cheques a 90 días o más para cubrir cuestiones básicas, como arreglos y repuestos.

“Estos gastos antes se abonaban en un plazo máximo de un mes”, afirmó.

Frente a este cuadro, en el que se hace difícil hacer frente a los mayores costos, el vocero agregó que se sumó otro factor que preocupa: “Tenemos un nivel de conflictividad gremial cada vez más elevado”.

Así las cosas, no dudó al afirmar que -de no mediar cambios-, en varias líneas podrían multiplicarse las medidas de fuerza.

A medida que la situación se fue agravando, las compañías encontraron una forma de protestar a través de grandes carteles pegados en las unidades.

En los mismos, reclaman por el recorte de los subsidios, en un contexto en el que los costos están en alza y advierten ante un inminente deterioro en el nivel de servicio.

Menor inversión

Desde la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP) aportaron precisiones respecto de cómo el menor flujo de subsidios está repercutiendo en el estado de la flota de las compañías.

El titular de la organización, Daniel Millacci, precisó que -producto de las complicaciones financieras- “este 2017 a lo sumo se incorporarán unos 200 colectivos nuevos”.

Se trata de un nivel muy bajo si se tiene en cuenta que el promedio anual orilla las 1.800 unidades.

“Esto lleva indefectiblemente a que se incremente la antigüedad de los vehículos”, remarcó el ejecutivo.

En diálogo con iProfesional, Millacci remarcó que un colectivo nuevo, equipado con aire acondicionado, puede cotizar unos $2,6 millones, una cifra “difícil de cubrir cuando las empresas están trabajando con costos operativos tan elevados”.

Cabe destacar que, en la actualidad, un pasajero paga un mínimo de $6 para un boleto que el Gobierno cotiza en $14.

Esa diferencia, precisamente, es la que corre por cuenta del Estado a través del paquete de subsidios.

Para CEAP, a partir de los costos que enfrentan las compañías, los colectiveros deberían facturar a razón de $17 el pasaje mínimo.

Así las cosas, las compañías argumentan que sólo si se cubre ese gap del 21% se podría comenzar a solucionar el problema que arrastra el sector del transporte de pasajeros.

“Ese sería un número cercano a lo ideal. El punto central es que el Gobierno, al cotizar tan bajo el viaje total, no está reconociendo los costos en aumento que enfrentamos en esta actividad, sobre todo desde el año pasado”, dijo Millacci.

Según esta cámara, el recorte de frecuencias es una consecuencia que ya se está observando.

Y si bien se ven afectados mayormente los recorridos que se realizan en horarios que registran el menor flujo de pasajeros, para el directivo esta decisión está lejos de ser una solución.

“El pago que hace el Estado se mide a través de los kilómetros recorridos, algo que se establece a través de una medición con GPS. Entonces, si un colectivo se mueve menos, esto puede achicar el número final que reciben las empresas e, incluso, derivar en penalidades. Por ende, es una salida coyuntural”, sostuvo Millacci.

“Es probable que lo que se ahorre en costos por operar menos en los horarios no tan rentables, luego se termine resignando por multas”, reconoció.

 

Ayuda insuficiente

Días atrás, a través de una resolución que lleva la firma del ministro Dietrich, el Gobierno formalizó una ayuda de hasta $2.552 millones para las compañías de colectivos en concepto de compensaciones por el cambio en los costos del sector.

Según el portal de la Federación Argentina de Transportadores de Pasajeros (FATAP), esta actualización en los montos dispuestos para el sector “llega debido a la revisión del cálculo de los costos operativos, aprobada en marzo de 2017 para los servicios de transporte de pasajeros urbanos y suburbanos de la región Metropolitana”.

El Estado había decidido en septiembre de 2015 que dicha revisión fuese semestral, sobre la base de la información del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) y teniendo en cuenta variables como el factor de nocturnidad, horas de feriados y velocidad comercial, aclara.

Además de estas compensaciones, indica FATAP, el Estado continuará subsidiando parte del gasoil que consumen las empresas “y les es suministrado por las petroleras Shell CAPSA, YPF SA, Axion Energy Argentina SRL, Pampa Energía SA y Oil Combustibles SA”.

Sin embargo, este paliativo, según el argumento de las compañías, resulta insuficiente.

Por eso, cada día de que pasa, más colectivos aparecen por las calles de Buenos Aires con un cartel pegado en el que reclaman más fondos.

 

Fuente:

iProfesional

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1 comment

  • La verdad es que para reclamar, también hay que dar. Los servicios de transporte colectivo de pasajeros no son buenos.
    Las frecuencias las modifican con o sin subsidios. Por ejemplo hace años que el ramal L Azul de la 159 ha reducido los servicios de colectivo común, destinando los coches de este servicio al semirápido. La frecuencia normal era de ocho minutos y ahora pasa un común cada 20 o 30 minutos.
    Posiblemente más adelante digan que nadie lo usa (claro, porque nunca pasa) e intenten quitarlo de servicio.
    Por otra parte NO HAY LINEA QUE TENGA LOS COCHES LIMPIOS. Les importa un bledo la higiene. Si una prenda de vestir se llega a introducir en el costado del asiento , se llena de mugre de años.

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