El primer Metrobús cumple 6 años

El primer Metrobús cumple 6 años

En mayo de 2011 se inauguró sobre la avenida Juan B. Justo. Los usuarios y choferes aseguran que cumplió con sus expectativas. Sin embargo, denuncian falta de controles para los vehículos que no respetan el carril preferencial y delincuencia en estaciones estratégicas. El Gobierno porteño asegura que aumentó 50% la demanda del servicio.

De a poco, la definición de Metrobús comenzó a adentrarse en el diccionario porteño. Son los 12 kilómetros de extensión que traza sobre la avenida Juan B. Justo el primer corredor preferencial para los colectivos que tuvo la Ciudad de Buenos Aires. Desde el 31 de mayo de 2011, y con el objetivo primordial de ordenar el tránsito y reducir el tiempo de viaje en una de las arterias principales de la urbe, se convirtió en uno de los pilares de la gestión PRO, pero también en estos seis años terminó de ser aceptado por los pasajeros y choferes, quienes destacan sus beneficios.

En aquella apertura, el entonces Jefe de Gobierno Mauricio Macri, acompañado por Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, prometía antes de subirse a uno de los novedosos buses articulados que “todos los pasajeros van a recuperar el 40% de su tiempo, todos los días”.

Media docena de años después, desde la Secretaría de Transporte de la Ciudad dirigida por Juan José Méndez aseguran que “la demanda aumentó un 50%, de 100 mil a 150 mil” en comparación con los años anteriores a la existencia del primer sistema BRT (Bus Rapid Transit, según sus siglas en inglés), como se conoce técnicamente al Metrobús.

La afirmación de la cartera coincide con lo vivenciado a diario por Santiago Cristian Gómez, delegado y conductor de la línea 34, la que recorre el 29.7% de la totalidad del carril prioritario: “La verdad es que beneficia mucho. Ahora tenemos 37 minutos de ida y 37 de vuelta. Es tiempo real, eh. Antes, era más de una hora para llegar a Pacífico y otra hora para volver. Hasta cambió el tipo de pasajero: hay varios con traje que antes usaban el auto y ahora ahorran tiempo”.

Según un estudio llevado a cabo en octubre de 2016 por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), acerca del impacto del Metrobús en 674 pasajeros en las estaciones Liniers y Pacífico y algunas intermedias, el 48.4% lo consideró como buena; el 43.3%, regular; y apenas el 8.3%, malo.

Sin embargo, la encuesta, realizada en días hábiles entre las 8 y las 20 y sobre los pasajeros que esperaban los distintos colectivos que transitan por la avenida (34, 53, 99, 109, 110, 166 y 172), arroja que el tiempo de viaje es aceptable, pero no se redujo completamente. Si bien la CNRT registra un 85.9% de nivel de aceptación total, dentro de ese porcentaje, para el 53.9% ese tiempo es normal, no superlativo.

María Estoane, empleada doméstica de 42 años, toma el 166 todos los días por la mañana para ir a su trabajo desde la estación de la avenida Nazca hasta Honduras, ubicada en el barrio de Palermo, y afirma que tarda unos quince minutos “con suerte”: “A veces el colectivo viene muy lleno y tengo que dejar pasar varios, hasta dos. Pero cuando tengo suerte, vuelo”.

Para Alberto Álvarez, de 25 años, a cargo de un locutorio, los “casi diez minutos” que le toma en hacer desde Pacífico hasta la plataforma Pappo Napolitano, frente a la Plaza Doctor Roque Sáenz Peña (conocida como Plaza de Pappo) le parece un “excelente tiempo”. “Lo tomo de noche y el colectivo va rapidísimo. Encima hay poca gente en las paradas, así que llego a casa enseguida”, comenta. Cuando comenzó a tomar el 34, hace tres años, el Metrobús ya estaba en su plenitud.

“Nuestro objetivo es que el transporte público, que hoy ya eligen 8 de cada 10 personas, sea más atractivo que el auto particular. Tiene que ser la opción más inteligente, porque es económico, sustentable y rápido”, sintetiza Méndez.

Pero a pesar del servicio aceptable para los pasajeros y de los objetivos gubernamentales, uno de los problemas que afrontan es la inseguridad y el poco control para con los vehículos que no respetan el espacio exclusivo.

“Hacen que toman, que se suben al bondi, pero se te pone uno atrás y te afana el celular, viste. O te abren la mochila antes de que entres”, advierte Leandro Artigas, 30 años, quien elige el 109 porque está “podrido de ver robos en la parada del 34, a cualquier hora”.

Para Gómez, de la 34, hay robos por zonas estratégicas y hasta cambio de lugares si aparece la Policía por denuncias de vecinos. “Nosotros vemos muchos pungas, ya los conocemos a todos. Están en donde hay mucha gente, como Liniers y Pacífico. Pero no podemos hacer nada”, sostiene, y agrega: “Va un patrullero que se queda en una estación y los chorros se van a otra”.

En el trayecto, el delegado ve cómo hay motos y hasta camiones de gran porte que se entrometen en el Metrobús. Gómez no hace denuncias, sino que junta fotos de colegas y pasajeros “para que se vea bien la patente”.

El viernes 26, a las 11.30 de la mañana, en la avenida Juan B. Justo, casi cruce con Corrientes, una moto delivery surca por donde no debe, y un Volkswagen Gol azul sigue con sentido hacia Palermo por el mismo carril, para evitar la congestión.
Fuente:

Diario Popular

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