El tranvía, un clásico porteño que tuvo su propia fiesta en las calles de Caballito

El tranvía, un clásico porteño que tuvo su propia fiesta en las calles de Caballito

Dos formaciones históricas cumplieron 90 años y además del clásico paseo hubo actividades y muestras.

La crónica fría dice que el tranvía dejó de funcionar en la Ciudad de Buenos Aires el 19 de febrero de 1963. Sin embargo y a pesar del paso del tiempo, las vías y los vagones que recuerdan viejos tiempos se mantienen vivos en la memoria de muchos porteños.

La Asociación Amigos del Tranvía se fundó en 1976, y desde ese año viene trabajando para que quienes no tuvieron la posibilidad de ver a los tranvías en las calles, o para quienes sí la tuvieron pero los extrañan, puedan darse el gusto de visitarlos y hacer un recorrido a bordo de ellos. Y ayer por la tarde, se vivió una jornada especial, ya que además de festejar los 41 años de su fundación, la Asociación, que fue declara de “Interés cultural” por la Legislatura, celebró el cumpleaños de dos de sus vagones más antiguos: el “Lacroze” y el “Anglo”, que cumplieron los 90 años.

Fiesta con tranvías en Caballito. Un clásico que resiste con paseos gratis los fines de semana. Foto: Juan Manuel Foglia.

La cita fue en Emilio Mitre y Directorio, entre Caballito y Parque Chacabuco. Los vecinos pudieron hacer una recorrida por estos dos vagones y por el resto de la flota que tiene la Asociación, además de dar una vuelta en los clásicos paseos de dos kilómetros entre Emilio Mitre, Rivadavia, Hortiguera y Directorio. Por otra parte, hubo una exposición de autos clásicos, como para que también disfruten los fanáticos de los “otros” fierros.

“Estos coches son muy importantes para nosotros, ya que se trata de los primeros que sumamos a nuestra flota. El ‘Lacroze’ fue recreado en 1980, como los viejos tranvías de la empresa Lacroze, y el ‘Anglo’ fue reconstruido como el de la Compañía Anglo Argentina de Tranvías, en 1982”, dice Franklin Romero Revilla, el presidente de la Asociación.

Fiesta con tranvías en Caballito. Un clásico que resiste con paseos gratis los fines de semana. Foto: Juan Manuel Foglia.

La historia de los coches es especial, ya que hubo que trabajar y mucho para conseguirlos. Es que de esos modelos no quedaba ninguno en el país, y hubo que ir hasta Oporto, Portugal, para adquirir vagones idénticos a los nuestros. “Tuvimos que hacerles reformas menores, como tareas de pintura, arreglos en la chapa o cambiarles algunas formas. Pero no fueron demasiadas las modificaciones. El problema fue que en el país no quedaron tranvías enteros”, dice Romero Revilla.

Luego de quedar fuera de circulación, y lejos de ser protegidos por alguna ley como patrimonio de la Ciudad, la mayoría de los tranvías fueron rematados como chatarra. Los que tuvieron mejor suerte, fueron vendidos como viviendas o aulas.

El Lacroze se convirtió con el paso del tiempo en un ícono de la Asociación de Amigos del Tranvía y de la Ciudad. Si bien fue fabricado en Portugal en 1927, hoy no tiene diferencias con el que circulaba por las calles porteñas a comienzos del Siglo XX. El Anglo, por su parte, del mismo año, quedó como una réplica exacta de un “belga angosto” de la tradicional Compañía Anglo Argentina.

Fiesta con tranvías en Caballito. Un clásico que resiste con paseos gratis los fines de semana. Foto: Juan Manuel Foglia.

Durante la tarde de ayer, se repitieron, multiplicadas, las escenas que se viven en la zona todos los fines de semana. Las familias hicieron largas filas en la esquina de Emilio Mitre y Bonifacio, frente a la entrada del taller El Polvorín (donde se le hace mantenimiento a los coches del subterráneo), para iniciar los paseos y escuchar la historia de los tranvías porteños.

Más allá de este festejo especial, los dos vagones seguirán recorriendo las calles de Buenos Aires. Los sábados, domingos y feriados de todo el año, en forma gratuita, continuarán con los paseos para los vecinos y los turistas de la Ciudad.

 

Fuente:

Clarín

Asociación Amigos del Tranvía (Facebook)

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