La odisea de salir de Retiro: hasta una hora y media arriba de un micro parado

La odisea de salir de Retiro: hasta una hora y media arriba de un micro parado

Por las obras del Paseo del Bajo la entrada y salida de ómnibus de la Terminal colapsa. En verano hay hasta 1.500 servicios diarios y algunos hasta dejan a los pasajeros en la calle.

La Terminal de Ómnibus de Retiro arrancó su “temporada alta” en la segunda quincena de diciembre y se prolongará hasta el fin del verano con picos los fines de semana y los recambios de de mediados y fines de mes. Se estima que estos día parten unos 1.500 servicios diarios a todos el país.

Y a las habituales demoras que se registran en las rutas en esas fechas clave, este año se sumó un problema que genera quejas y reclamos: por las obras del Paseo del Bajo (la autopista que unirá a la Buenos Aires-La Plata) los viajes pueden llegar a sumar 90 minutos extras. Y lo peor es que la demora se registra con los ómnibus parados a metros de la Terminal.

La terminal fantasma: lleva un año abierta y no recibe ni un solo micro

Las obras afectan básicamente Puerto Madero y la zona de Retiro que corre junto al Puerto y que es clave para la entrada y salida de micros a la Terminal. “Hay poco margen de maniobra y se arman largas filas de micros. Hay días clave en hora pico donde hay micros que parten de Retiro y llegaron a estar 90 minutos parados en la calle de salida. Y como para ingresar se da lo mismo, hay empresas que dejan a sus pasajeros en la calle para que ganen tiempo”, resaltó un empresario del sector que opera en Retiro.

“El micro hacia Villa Gesell salió con 15 minutos de demora. Y una vez que dejó la dársena se detuvo en la calle paralela a la Villa 31 y estuvimos como una hora parados -contó Simón Jalfe, un pasajero-. Pensamos que había un piquete pero el chofer nos explicó que pasa todos los días, que el semáforo es corto y que por la obra se acumulan muchos micros en la calle”.

El problema adicional es que en la Ciudad no hay variantes para evitar viajar desde Retiro. En Liniers lo que nació como un parador se transformó en una terminal insegura donde, por ejemplo, la gente espera los micros sentada en el piso.

Y más paradójico aún es la situación de la Terminal Dellepiane que lleva un año inaugurada pero sigue sin funcionar. Nació para descomprimir un 30% el movimiento en Retiro y es mucho más moderna. En la empresa concesionaria responsabilizan a la CNRT por no hacer cumplir el decreto que le daba funcionamiento.

 

Fuente:

Clarín

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