Francia: El primer taxi robótico recorre París

Francia: El primer taxi robótico recorre París

Es una tarde cualquiera con los amigos y llegado un momento hay que desplazarse a otro lado de la ciudad. Proponéis alternativas como ir paseando, usar el transporte público o en carsharing, pero uno de vosotros se ha adelantado. Ha entrado en una aplicación y llamado a un taxi robótico.

Tras pulsar una serie de botones para solicitar el servicio, a pocos cientos de metros se ha “despertado” un taxi sin conductor, que viene recorriendo la calle hasta vuestra posición con el reconocible zumbido eléctrico. Se llama Autonom Cab, tiene espacio para seis personas, y no necesita volante.

LA MOVILIDAD SIN CONDUCTOR ES EL FUTURO, Y LA VEREMOS EN 2018

Hace unos meses, la compañía Navya, con el eslogan «Be fluid» (@NAVYA_Group), confirmó que su autobús de línea eléctrico y sin conductor recorrería constantemente las instalaciones de un pequeño pueblo de Michigan, Saline. No saldría a la carretera ni recorrería la totalidad de la ciudad, sino que daría vueltas del mismo modo que lo hace un autobús urbano, con las ventajas de no tener conductor.

El vehículo autónomo elegido para la ocasión es el Autonom Shuttle en una flota de 25 unidades. En la actualidad, ya hay 60 vehículos con este formato recorriendo distintas líneas en todo el mundo, como en Lyon (abajo). Son vehículos eléctricos, lo que significa que cuando su autonomía va a agotarse se salen de la línea y van a cargar, también de modo autónomo.

Este 2018 vamos a ver muchas tecnologías evolucionar, y la de los vehículos autónomos está a caballo entre máquinas conversacionales, ciberseguridad, Big Data, 5G e inteligencia artificial.

EL TAXI ROBÓTICO DESPLAZARÁ EN UNOS AÑOS AL TAXISTA DE TODA LA VIDA

Pero el Shuttle fue lanzado en 2015 y, aunque todavía esté despegando en un par de núcleos urbanos, no es la novedad. La gran noticia fue comentada el 7 de noviembre de 2017, cuando Navya anunció que París tendría sus propios taxis robóticos sin conductor, ¡y sin volante!

Hablamos de vehículos eléctricos autónomos de nivel 5 que ni siquiera necesitan accesorios como palancas, volantes o cambios de marcha porque los humanos no tenemos nada que tocar en ellos. Solo sentarnos y disfrutar del viaje, que se realiza gracias a los 10 sensores LiDAR, seis cámaras, cuatro radares y dos antenas GNSS (para la navegación vía GPS).

La escena con la que abríamos el artículo no es posible a día de hoy, ya que los pocos Navya actualmente en París se usarán para servicios privados, entendiéndose esto como que el “taxibot” no estará disponible en la vía pública para ser reservado. Sin embargo, es cuestión de años.

COMPARANDO EL TAXI ROBOTIZADO DE NAVYA CON OTROS MÉTODOS DE TRANSPORTE URBANO

El transporte urbano, lejos de concentrarse en una única modalidad, se está convirtiendo en un mercado atomizado que da poder al ciudadano debido al elevado nivel de competencia entre modalidades. Ahora mismo, en las ciudades, tenemos varias alternativas de movilidad:

pie o en bicicleta, las menos contaminantes, pero que pueden resultar duras si las distancias son excesivas o el clima (por calor o frío) no acompaña. Frente a esta modalidad, el Cab no aporta nada particularmente llamativo más allá de una carrocería y un sistema eléctrico de transporte que no cansa al ciudadano. Por contra, el coste económico comparativo es abismal.

Haciendo uso del transporte público como el metro o el autobús, del que separamos el taxi por comparar más a fondo abajo, el Cab y sistemas futuros similares tienen dos ventajas claras de comodidad y confort, ya que está orientado como un pequeño vagón para seis personas, como un taxi actual de gran tamaño. Es posible que comparado con un taxi turismo de tres plazas, el Cab no sea tan asequible.

Frente al vehículo privado, la movilidad robótica o movilidad autónoma en formato taxi tiene las ventajas de un taxi y de un vehículo de carsharing; y en comparación con este último la ventaja de no tener que conducir nosotros mismos (Car2Go, Emov, Zity), por lo que no podríamos cometer una infracción. Podremos cogerlo, como un taxi pero no como un carsharing, tras unas cañas. El Cab puede circular hasta 90 km/h, pero en poblado su límite es de 50.

El coste para el usuario en estos casos es más complejo de analizar, ya que dependerá de la frecuencia de uso, de si el usuario tiene o no un vehículo privado, de las distancias o del número de personas que se desplacen, entre otros, pero se estima que el coste del Navya ronde los actuales de UberX y Cabify (por volumen, que caben seis ocupantes) pero sin conductor.

Con relación al sector del taxi, las perspectivas desde hace una década son cada vez menos esperanzadoras; y aunque no parece haber fecha confirmada, se espera que en unas décadas el transporte con conductor sea algo del pasado, como se está poniendo estos días de manifiesto en el CES de Las Vegas.

Tecnológicamente, empresas como Navya nos demuestran que ya es posible prescindir del coste del mismo en el transporte, adecuando los precios de movilidad de los taxis y los VTC (UberX, Cabify) a la movilidad carsharing (Car2Go, Emov, Zity), y quizá incluso desplazando esta a un segundo o tercer puesto.

En estos momentos, el VTC se entiende como un servicio premium no público, el taxi como un servicio de movilidad pública poco accesible (por precio) y el carsharing como una alternativa en movilidad privada que tiene la ventaja en muchas ciudades de ser eléctrica. VTC y taxi disponen de comodidades, como son los pilotos profesionales, de las que el carsharing no dispone.

Sin embargo, si el propio vehículo es el conductor, como en el caso del Shuttle, y el precio del servicio se sitúa entre el carsharing y el taxi-VTC, es probable que barra el mercado de la movilidad urbana privada a su favor.

LA ROBOTIZACIÓN SERÁ UN IMPORTANTE APOYO A LA MOVILIDAD URBANA

Pocas ciudades pueden decir que no tengan retenciones urbanas de importancia, como poco, un par de veces al día en las horas en las que el grueso de los conductores acude a su lugar de trabajo. La presión excesiva del vehículo privado (en su mayor parte infrautilizado con un único pasajero) hace que los colapsos urbanos sean algo frecuente.

La gran ventaja de la movilidad carsharing descentralizada basada en el pago por uso, y por tanto englobada en movilidad como servicio (MaaS) es que alivia, como mínimo, esta presión en base a la ocupación del espacio público. Se estima que un vehículo está detenido el 97% de su vida útil, y la robotización de los taxis podrían reducir esa cifra considerablemente.

Del mismo modo que nuestro GPS nos engaña a la hora de elegir la ruta más rápida –para que el grueso de la movilidad funcione de manera óptima y maximizando el conjunto por encima del viaje individual–, servicios como el Autonom Cab y Autonom Shuttle pueden trabajar juntos para evitar que se formen retenciones, reduciendo los tiempos de transporte y haciendo más fluida la movilidad urbana. El tiempo lo dirá.

 

Fuente:

Navya Press Kit

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