Subsidios: una pelea de $155.000 millones entre la Nación y provincias (El mayor costo es transporte)

Subsidios: una pelea de $155.000 millones entre la Nación y provincias (El mayor costo es transporte)

La subvención al costo de generación eléctrica está en todo el país. El transporte se destaca en Buenos Aires.

Todo arrancó como una discusión por los subsidios en las facturas de luz. Los gobernadores opositores no quieren que los fondos nacionales terminen beneficiando a los hogares de Buenos Aires y el conurbano. Luego, el asunto fue virando hacia la prestadora de aguas Aysa y ahora alcanzó a las subvenciones estatales al transporte de pasajeros, mayormente concentradas en la capital del país y sus alrededores.

Entre generación eléctrica, aguas y transporte de pasajeros, el Estado nacional desembolsa más de $ 120.000 millones anuales en subsidios. Sin embargo, ese torrente de dinero también tiene porciones que se derraman sobre las provincias.

La provincia de Buenos Aires está cerca de aceptar el cambio de jurisdicción de Edesur Edenor. Dejarán de estar en la órbita nacional para pasar al territorio bonaerense y porteño, en un esquema a definirse. Esa transferencia no representará ahorro para los gobernadores opositores.

El Estado nacional ya no subsidia a las distribuidoras Edenor y Edesur. En cambio, subvenciona el costo de generación eléctrica, es decir la luz que las empresas llevan a hogares y comercios. Pero el cheque estatal para la generación es para la electricidad que usan todas distribuidoras de todo el país, no solo las de Buenos Aires.

En el presupuesto de 2018 se estipuló que el subsidio a la generación eléctrica sería de $ 64.000 millones. Por la devaluación, es probable que ese costo escale a $ 90.000 millones. Esa partida sirve para pagarle a los generadores eléctricos. Es la forma que el Estado tiene para que la mayoría de los hogares siga obteniendo un 30% de descuento en sus facturas.

Los residentes de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano no pagan por el costo total de la electricidad. El Estado nacional les subsidia una parte de lo correspondiente a la generación. Ese apartado representa un 40% de la boleta. Las subvenciones también están en Córdoba y Chaco por ese mismo concepto, por mencionar dos provincias.

El conurbano consume un 38% de la electricidad del país. Los gobernadores no quieren pagar esa factura, ya que hoy sale de fondos nacionales. En el Gobierno replican que las distribuidoras provinciales -en especial, las estatales- les deben más de $ 15.000 millones a Cammesa, el administrador del sistema. “Quieren que Buenos Aires se encargue de sus costos, pero ellos no parecen dispuestos a pagar las deudas que tienen”, disparan los funcionarios por lo bajo. Las administraciones de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta están listos para regular a Edenor y Edesur.

El Ministerio de Transporte, dependiente del Poder Ejecutivo nacional, también subsidia a las líneas de colectivos que circulan por la ciudad de Buenos Aires y el conurbano con más de $ 3.000 millones mensuales. Eso daría $ 36.000 millones, pero el mayor costo del combustible (gasoil) y paritarias elevarían esa cifra. Además, hay otros $ 12.500 millones que van a gastos corrientes relacionados con el funcionamiento de las líneas de trenes. En el Gobierno calculan que son $ 50.000 millones.

El traspaso de ese gasto sin los subsidios correspondientes generaría inconvenientes en las finanzas provinciales. El boleto de colectivo es más barato en Buenos Aires que en el interior. Las líneas de trenes metropolitanos cuentan con subvenciones para aliviar los bolsillos del conurbano.

El traspaso de Aysa también estuvo en el temario, pero fue perdiendo relevancia. La prestadora de aguas y cloacas bonaerenses se encamina este año a no depender de subsidios estatales para sus operaciones. En cambio, requiere $ 15.000 millones anuales para obras. Aysa depende del ministerio del Interior.

El Gobierno Nacional también financia las obras de expansión de agua y cloacas, a través de la subsecretaría de Recursos Hídricos. De vuelta, los funcionarios nacionales sienten que tienen cartas para jugar. “Si se cortan las obras del Estado nacional para Aysa, también se van a eliminar las obras de este segmento para las provincias. No les conviene”, avisan.

 

Fuente:

Clarín

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