Los quioscos de revista, los mejores amigos del coleccionista

Los quioscos de revista, los mejores amigos del coleccionista

Alrededor de 20 colecciones simultáneas se pueden conseguir en los quioscos de revistas, que reavivaron la locura de los coleccionistas.

¡Hola Mocho, hola Vicky! Así los saluda, cual si fueran vecinos de toda la vida o amigos inseparables. Y a continuación, llega la pregunta: “¿te llegó el número 7 de la Colección Rosarios?”. A los minutos, está el que averigua por el número faltante de la colección para armar la mítica camioneta F-100, o el tren eléctrico, o el último Batimóvil. Hace falta sacudir la cabeza para entender que estamos en un quiosco de revistas y no en una juguetería.

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Con más o menos despliegue, según la zona y los clientes, las revisterías desperdigadas por la ciudad se han convertido en reductos de coleccionistas. De los de siempre y de los nuevos, porque un buen modelo a escala le puede despertar el bichito a cualquiera en una sola mirada.

Autos, motos, cuerpo humano, los planetas, más autos, personajes de historieta, tanques, lapiceras pluma, minerales… hasta un Lamborghini a escala con motor a gasoil y radio control para armar. En un conteo veloz, Victoria Zeballo enumera unas 20 colecciones abiertas que ocupan casi todo su quiosco de revistas plantado en el corazón de la city bancaria. En sus 20 años en el rubro, nunca vio tantas opciones para coleccionistas como en los últimos cuatro.

“Fue una explosión. Antes había tres o cuatro al año y ahora manejamos 20 o más simultáneamente. Y hay gente para todo”, comenta la mujer.

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Entre las más exitosas del último tiempo figuran Autos inolvidables argentinos, con el repertorio de vehículos que hicieron historia en nuestro país (desde el Rastrojero hasta el Fiat 600); la camioneta F-100, el Citroën 3 CV, y el cuerpo humano, todas para armar. Es que las colecciones en las revisterías se dividen en dos grandes grupos: los modelos listos para ponerlos en la repisa y los modelos a escala para armar.

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“En las colecciones para armar hay algunas cositas a tener en cuenta: el precio del primer número arranca en menos de $ 100 y los sucesivos pueden llegar hasta $ 300. Eso la gente lo sabe. Según la colección, pueden ser hasta 100 números. Pero las editoriales siempre las terminan, las colecciones siempre se completan, aunque a veces la entrega de los números no sea tan regular: hay meses que pueden llegar una vez, otras que llegan dos, otras que no llegan y en ocasiones se saltean números, pero siempre se completan”, sostiene la vendedora.

Para todos los gustos

“A mí me interesa todo lo que sea militar (tanques, soldados) y ahora estoy coleccionando una de rosarios, de Salvat. Son como 60 rosarios de colección y van en el n° 8”, cuenta Martín L. No quiere decir su apellido, tal vez por el miedo a las cargadas de los amigos… es que, para algunos, tener 54 años y seguir coleccionando todo lo que se le cruce es motivo de carcajadas. “Tengo como 600 soldaditos de plomo. Me gusta coleccionar de todo. Ahora estoy enganchado con la colección de lapiceras pluma, que son de excelente calidad, pero cuestan $ 500 cada una. Para mi hija le colecciono personajes de animé que a ella le gustan”, confesó.

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Ernesto González, de 36 años, se considera un coleccionista prácticamente desde la cuna. Está viviendo un momento de gloria (quizás su bolsillo no tanto, porque es un “vicio” caro) con la cantidad de opciones que encuentra. Él se enamora de los vehículos. “Soy muy cuidadoso con mis cosas y conservo juguetes que tengo prácticamente desde que nací. Siempre me gustaron los autitos y los juntaba para mis futuros hijos… la vida me dio dos hijas mujeres, pero a ellas les encantan y cada vez que llego a la casa me preguntan si apareció algo nuevo”, cuenta este mozo que se comunica con su revistera por WhatsApp. Así es la nueva modalidad con los clientes de confianza: escribirles para no perderse ningún número, porque una vez que se vendieron se hace complicado encontrarlos.

Whatsapp mata ansiedad: los coleccionistas les escriben a sus vendedores de confianza para no perderse ningún número

¿Ansiosos nosotros? Si hay algo que tienen en común los coleccionistas es el apuro por terminar cuanto antes con la colección. En los casos de entregas para armar, peor todavía, porque hay que esperar hasta el final para armar la pieza completa. Victoria está acostumbrada a recibir mensajes de WhatsApp de sus clientes, que le preguntan por las entregas de las colecciones que, en ocasiones, pueden faltar un mes y después llegar dos juntas.

“A veces las distribuidoras no nos mandan cantidad suficiente para los clientes que manejamos, y se empiezan a poner como locos. Otros, los de más confianza, me escriben para que les reserve un número porque si se les llega a pasar tienen que recorrer varios quioscos para encontrarla, porque nosotros las devolvemos o las tenemos que comprar nosotros para ver si la vendemos”, contó la vendedora. Cada vez que aparece una nueva colección, Victoria sabe que comenzará a recibir mensajes de los fanáticos de siempre.

 

Fuente:

La Gaceta

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