Autobuses y taxis eléctricos: así es la ecorrevolución de China

Autobuses y taxis eléctricos: así es la ecorrevolución de China

Shenzhen es una ciudad de unos 12 millones de habitantes, el doble que la Comunidad de Madrid. Hace cuatro décadas era una pequeña aldea de agricultores y pescadores, pero ahora, tras el gigantesco paso delante de China en los últimos años, Shenzhen es un nido de startups, grandes empresas tecnológicas, enormes rascacielos y miles de millonarios (de hecho, es la cuarta ciudad china con mayor cantidad de ricos, según La Vanguardia). Ahora, esta megaciudad quiere ser un ejemplo de movilidad sostenible.

Los 16.000 autobuses que cruzan Shenzhen a diario son ahora eléctricos y muy silenciosos en comparación con los vehículos diésel que han sustituido. Las autoridades locales se encuentran ahora con otro –bendito– problema: que la gente no escucha llegar estos autobuses. Joseph Ma, subdirector general de Shenzhen Bus Group, la mayor de las tres principales compañías de buses de la ciudad, afirma que están barajando la posibilidad de incorporar “algo de ruido artificial” para que las personas puedan escuchar la llegada de los autobuses.

China está agregando una flota de autobuses eléctricos del tamaño de Londres cada cinco semanas

Al margen de estos problemas del primer mundo, lo cierto es que esta transformación es una excelente noticia para el medio ambiente. Según The Guardian, la ciudad espera reducir su emisión de CO2 en un 48 %, así como de otros contaminantes (óxido de nitrógeno, hidrocarburos no metánicos y otras partículas)- Shenzhen Bus Group estima que podrá ahorrar 160.000 toneladas de carbón al año y reducir las emisiones anuales de CO2 en 440.000 toneladas. Además, su factura en combustible se ha visto reducida a la mitad.

Una parte importante del Estado de bienestar

Pero estos giros hacia la sostenibilidad son caros. Según el diario británico, un autobús eléctrico cuesta alrededor de 1,8 millones de yuanes (unos 230.000 euros), pero las empresas han podido sustituir sus vehículos de combustión por estos eléctricos gracias a los generosos subsidios de los gobiernos central y local.

Según Ma, “más de la mitad del coste de un autobús está financiado por el Gobierno”. Sin embargo, aclara que, si recorren 60.000 km, el gobierno local les da una ayuda de 500.000 yuanes (casi 64.000 euros) “para reducir el precio de las tarifas de los autobuses, ya que los mandatarios consideran al transporte público como una parte importante del bienestar social”.

La revolución silenciosa de Shenzhen: la primera flota de autobuses completamente eléctricos del mundo silencia la megaciudad china

Para mantener en funcionamiento la flota de vehículos eléctricos de Shenzhen la ciudad ha creado alrededor de 40.000 estaciones de carga. Shenzhen Bus Company cuenta con 180 puntos propios de recarga, por lo que son insuficientes y tienen que recurrir al alquiler de espacios del gobierno local o de empresas privadas para abastecerse. Cada uno de las estaciones de recarga de la compañía sirve para recargar alrededor de 20 autobuses al mismo tiempo. Por cada carga, el vehículo tiene autonomía para 200 km.

Establecer una infraestructura para la carga de vehículos eléctricos es complicado. Y caro. El próximo paso es cambiar toda la flota de taxis de Shenzhen de motor de combustión, unos 13.000, a una de vehículos eléctricos. La empresa antes mencionada ya ha renovado sus 4.600 taxis.

Taxis eléctricos

“Para los taxis es más un problema de distribución de estos puntos de recarga que de la cantidad, ya que estos vehículos circulan sin una ruta fija. A veces los taxistas se pelean por entrar a las estaciones de recarga. Para los conductores es difícil porque obviamente no pueden ir demasiado lejos”, señala Ma, cuya empresa está desarrollando una aplicación para rastrear los espacios de carga disponibles y notificar a los conductores en tiempo real.

Más de 30 ciudades chinas tienen planes para que de aquí a 2020 todo el transporte público sea eléctrico. El papel de las subvenciones en este campo es fundamental, ya que el giro es tan brusco como necesario. Si queremos que el futuro sea sostenible, medidas así son necesarias.

 

Fuente:

Analytiks

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