Después de que un colectivero le salvó la vida a un pasajero, buscan que todos los choferes hagan cursos de RCP

Después de que un colectivero le salvó la vida a un pasajero, buscan que todos los choferes hagan cursos de RCP

El Ministerio de Transporte de la Nación quiere implementarlos en todas las líneas metropolitanas.

Hace poco, un colectivero le salvó la vida a un pasajero que había sufrido un infarto practicándole maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP). Se lo llamó “el colectivero héroe”. Lo cierto es que en cada colectivo puede haber un héroe si, como hizo Iván, los choferes toman cursos de RCP. Por eso, ahora el Ministerio de Transporte de la Nación avanza en su implementación en todas las líneas de colectivos del área metropolitana.

El “ángel” del 161: el colectivero que le salvó la vida a un pasajero que sufrió un paro cardíaco

“Hace unos días me comuniqué con Iván, el chofer que le brindó asistencia a un pasajero gracias a la práctica de RCP. Él hizo el curso de capacitación y, frente a la primera situación en la que necesito actuar, tuvo una actitud muy proactiva y le salvó la vida a una persona. Es muy importante que avancemos en este aspecto, creemos que tenemos que ir incorporando fuertemente los cursos en todas las líneas de colectivo, y seguir avanzando en las capacitaciones en todo el transporte público”, sostiene el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich.

En los cursos se enseña a practicar RCP, los métodos de utilización de cardio-desfibriladores, y los diferentes aspectos referidos a la seguridad vial en las situaciones de emergencia. Iván Cabral, chofer de la línea 161, tomó uno de esos cursos en su empresa, Transporte Larrazábal, que forma parte del grupo Dota. Este grupo ya capacitó a 5.423 choferes (el 85% del total), y para este año se propone que todos sus conductores hayan hecho el curso.

Cabral recibió el curso en su empresa, Transporte Larrazábal, que forma parte del grupo Dota.

Desde el Ministerio de Transporte explicaron que el objetivo es implementar esta política en todas las líneas de colectivos de Capital y Gran Buenos Aires, a través de un trabajo en conjunto con las distintas cámaras de los transportistas y las empresas.

Mientras tanto, esta política ya está en marcha en la operadora de los ferrocarriles. Según Transporte, desde 2015 en Trenes Argentinos se realizaron 453 cursos de capacitación, que estuvieron acompañados por la instalación de cardio-desfibriladores En total, fueron capacitadas 6.700 personas que trabajan en la empresa, tanto en el área metropolitana como en las líneas regionales y de larga distancia.

También se dictaron cursos en aeropuertos de todo el país, con especial foco en Aeroparque y Ezeiza, junto a Aeropuertos Argentina 2000. Un total de 157 empleados recibieron 708 horas de instrucción y entrenamiento.

Algunos cursos incluyen el entrenamiento con maniquíes. Además de la técnica de RCP se enseña a usar un Desfibrilador Externo Automático.

“Es recomendable para la población en general realizar un curso de RCP y de uso de Desfibrilador Externo Automático (DEA) -sostiene el doctor Silvio Aguilera, al frente de la Fundación Emergencias e integrante de la Dirección Médica de la empresa Emergencia, que también dicta cursos-. El entrenamiento y práctica de habilidades sobre maniquíes nos preparan para realizar una asistencia con mayor seguridad y eficacia. Durante 2018 capacitamos a 15 mil personas que hoy pueden responder y actuar ante un episodio cardiovascular”.

La RCP se practica cuando una persona deja de responder y de respirar. En Emergencias explican que lo primero que hay que hacer es asegurarse de que no existan peligros en el área donde está la persona afectada, como electricidad o gases tóxicos. Después hay que evaluar si el paciente sufrió un paro cardiorrespiratorio. Para esto, hay que llamarlo y sacudirlo. Si no reacciona, hay que descubrirle el tórax y observar si respira. Si no lo hace, primero hay que llamar una ambulancia o pedirle a alguien que lo haga. El paso siguiente es comenzar con las maniobras de RCP.

¿En qué consisten? “Debemos arrodillarnos a un costado de la persona, cerca del tórax, y trazar una línea imaginaria entre sus pezones. Luego apoyar el talón de una mano sobre el centro del pecho, sobre el esternón, y la otra encima, entrelazando los dedos. En segundo lugar, se recomienda inclinarse hacia adelante con los brazos extendidos y los hombros sobre el nivel de las manos para iniciar las compresiones en el tórax, a razón de 100 a 120 veces por minuto. El tórax debe contraerse cinco centímetros y volver a su posición entre compresión y compresión”, detallan las instrucciones difundidas por Emergencias.

Cuando el paciente empiece a hablar, moverse o respirar con normalidad, hay que detener las maniobras. Si no, hay que continuarlas hasta que llegue el servicio de emergencias.

 

Fuente:

Clarín

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