En plena temporada, la guerra por Uber se mudó a Mar del Plata

En plena temporada, la guerra por Uber se mudó a Mar del Plata

Hay 11 mil conductores listos para empezar a trabajar. Pero el gremio de los taxistas se opone. Expectativa de turistas.

No hay fecha, pero es inminente: en pocos días, el servicio de Uber estará funcionando en Mar del Plata tal como se lo conoce en el mundo, mediante una aplicación móvíl que conecta a usuarios con conductores, tan simple y tan complejo a la vez, porque ni bien la empresa anunció su desembarco en estas playas, impulsó una fuerte polémica.

Por lo pronto, hay 11 mil conductores con el pie en el acelerador esperando la bandera de largada; un proyecto de un diputado provincial de Cambiemos que fundamenta el ingreso de las ERT (Empresas de Redes de Transporte), que le deja abierta la puerta a otras firmas como Cabify o Easy Taxi, entre otras; y un combativo núcleo de taxistas que promete “dar pelea” ante el arribo de “esa empresa fantasma”. Y turistas que ponen su voz.

Locales y turistas se enteraron en los primeros días de enero de la inminente llegada de la empresa cuando en el lateral de un edificio de la avenida Colón y Sarmiento, muy visible, apareció un enorme cartel: “Queremos llegar a tu ciudad” y la invitación a “conocer más” en su sitio web.

“Principal centro turístico y balneario del país, es símbolo de una ciudad que siempre avanza y en donde hay espacio para todos. Con ese espíritu, queremos llegar pronto a la ciudad y decirles que estamos comprometidos en hacer que Mar del Plata siga moviéndose hacia adelante”, se anuncia en la Web. Es lo que de momento quedó, porque los taxistas cuentan ya con una primera, aunque mínima, batalla ganada: consiguieron bajar el cartelón del edificio. 

Hace una semana que Santiago Oliva y su esposa Ana están en Mar del Plata, aunque llegaron en auto, dicen que en ocasiones, cuando salen de noche, prefieren llamar un coche de Uber por lo controles de alcoholemia. “Es para estar seguros, por que te pueden secuestrar el coche y para ir y volver tranquilos. No sabía que se estaba por instalar Uber en Mar del Plata, por eso no intenté pedir uno. Allá (en Belgrano, donde viven) lo usamos y nunca tuvimos problemas. En febrero volvemos un finde, voy a probar si ya está”, contó el muchacho mientras caminaba por la costa, en Playa Grande, dispuesto a usar el sistema.

“No lo usé nunca, tendría que bajar la aplicación y ver cómo es. Opino que no está mal que llegue si es para mejorar lo que ya está, lo que no sé es cómo puede afectar a los taxistas, que son los que se quejan. Creo que ellos también tendrían que pensar en mejorar el servicio que ofrecen para competir”, dijo Cecilia Durante, turista de Villa Domínico que cuenta que al llegar a la terminal de ómnibus tuvo que esperar por un taxi.

Los taxistas no quieren saber nada, como en cada lugar a donde Uber pretendió instalar su servicio, protestan. “Por primera vez desde hace muchísimos años nos juntamos todos, patrones y trabajadores, porque si no estamos todos juntos, desaparecemos todos juntos“, anunció a este diario Donato Cerone, titular el sindicato de choferes, Supetax, una reunión que mantendrán con las cámaras “para resolver qué medidas tomar”.

“Vamos a trabajar fuertemente para hacernos escuchar, para que el poder político haga valer el derecho de los trabajadores”, sostuvo Cerone: “Esta empresa viene a destruir servicios regulados, esta empresa pirata viene a trabajar de manera ilegal”.

El proyecto del diputado Guillermo Castello, que presentó en la legislatura y que aún se debate en comisiones, procura habilitar y regular en la provincia el sistema de redes de transporte, lo que le valió fuertes críticas, “algunas por malicia, otras por ignorancia”, de distintos sectores, principalmente de los taxistas.

“Con el criterio de los taxistas, los comerciantes deberían haber hecho lo mismo cuando apareció Mercadolibre. Pero no, que han hecho, más vivos, bajaron la aplicación y venden usando la plataforma”, opinó el legislador marplatense. “No va en desmedro de taxis y remises”, indicó.

Castello propone que las empresas como Uber cumplan con las mismas obligaciones impositivas y de seguridad que tienen taxis y remises, a cumplir los requisitos que se le pide a cualquier empresa radicada en la Provincia de Buenos Aires, lo que permite fiscalizar su funcionamiento. El mismo conflicto existe en la Capital Federal, donde a pesar de no estar legalizado, Uber funciona.

Tambien hay exigencias para los choferes: inscripción impositiva y previsional, carné profesional, certificado de antecedentes penales, VTV, seguro para los pasajeros. Propone, además, que taxistas y remises “mantengan su privilegio de levantar pasajeros en la calle o tener sus paradas fijas, y también ofrezcan el servicio de una ERT, sea Uber, Cabify o la que elijiera.

En el edificio ya no esta el cartel de Uber: ahora el espacio de publicidad ofrece una bebida. El proyecto de Castello se debate en comisiones, mientras él pide a la política “que se ponga los pantalones largos para un tema que no está resuelto, no hacer como el avestruz que esconde la cabeza”, y los taxistas están en pie de guerra. En tanto Uber, con 11 mil choferes registrados, pronto se lanzará a las calles de la ciudad justo cuando está invadida de gran cantidad de turistas que, en sus lugares de origen, ya son usuarios.

 

Fuente:

Clarín

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