La historia detrás de la 723, la línea de colectivos que quiere entrar a Nordelta

La historia detrás de la 723, la línea de colectivos que quiere entrar a Nordelta

La polémica por el ingreso del transporte público al barrio cerrado Nordelta le dio renovada notoriedad a la denominada 723, como se conoce a la línea de colectivos que pasa por las cercanías de ese predio y que podría ingresar en el futuro si es que el Concejo Deliberante de Tigre le da el visto bueno.

La 723 pertenece a la firma Utenor, una sociedad anónima cuyo presidente es Roberto Fabio Ferreira. Entre sus autoridades se repiten varios nombres que también integran Micro Ómnibus Tigre (más conocida como Motsa), de la cual Ferreira era titular hasta hace pocos meses, pero pasó al cargo de Tesorero y dejó la presidencia en manos de Roberto Rubén Travi.

Como lo indica su nombre, Motsa creó un pequeño imperio del transporte público estructurado a partir de la zona norte del Gran Buenos Aires. Sobre la base de ese crecimiento, la oposición política a Sergio Massa, líder del Frente Renovador y exintendente de Tigre, desde donde se catapultó a la política nacional, sospecha de la existencia de un vínculo estrecho entre la compañía y el exdiputado.

Así lo sostienen los concejales de Cambiemos, pero reconocen que no tienen pruebas ciertas para corroborarlo. Y voceros de la Intendencia, a cargo de Julio Zamora, niegan enfáticamente cualquier relación más allá de lo esperable.

En el entorno de Massa esgrimen argumentos contundentes que deslindan esa vinculación. En primer término, la empresa está en operaciones desde la época de Ricardo Ubieto. Y la gestión del exintendente le puso multas por 23,64 millones de pesos en ocho años.

Quién es el dueño de MaryGo, la empresa de ómnibus de Nordelta

En la práctica, los contactos entre la política y el negocio son un tema frecuente de la vida comunal. Un ejemplo: en 2011, el por entonces intendente Massa acordó con las compañías de colectivos del partido que trasladaran gratuitamente a los pasajeros que iban a votar. En aquella oportunidad Ferreira expresó lo «importante que significa que la gente concurra a votar masivamente, algo fundamental para el deber cívico; con el DNI en la mano, subirán gratuitamente para viajar al lugar de votación», según reproduce el portal lanoticia1.com. Ese año, Massa fue el intendente más votado en toda la provincia, con el 73,1% de los sufragios.

Los dueños de Motsa promovieron la conformación de una unión de empresas que juntó en 2010 a los más importantes nombres del negocio (Azul, Dota y Nudo) para comprar la línea 60. Poco tiempo después surgieron las peleas con el sindicato, pero también entre los socios. Las fricciones condujeron a un proceso de depuración que colocó a Motsa al frente del grupo.

En torno a Utenor, en tanto, se tejen una red de empresas relacionadas de diversa manera entre sí, casi todas dedicadas al transporte. Al caso de Motsa se le suman, por ejemplo, Merlobus (el presidente es Ferreira y el vice, Tradi, según una asamblea de diciembre pasado); Expreso Parque El Lucero, Transportes Atlántida, Empresa de Transportes El Litoral, La primera de Malvinas Argentinas, Vitrabus y Empresa de Transportes Arrofeme.

Fuera del negocio del transporte hay empresas relacionadas como Río Zárate 1, dedicada a la construcción; International Hotel Development y Lemunko, que actúa en el mercado inmobiliario.

Burgerbus, en tanto, es un negocio gastronómico dedicado a la preparación de hamburguesas, papasfritas y sándwiches en general.Pese al rechazo de una parte de los propietarios de Nordelta, la dueña de la 723 dio el primer paso para que el transporte público ingrese en el predio. Lo hizo mediante el envío al municipio de una nota en la que proponía la creación de un recorrido por esa zona. Tigre evaluó la propuesta, la consideró viable y la giró al Concejo Deliberante.

El organismo comunal podría aceptar la propuesta del intendente, rechazarla o promover el llamado a licitación para buscar otro prestador del servicio de transporte de colectivo.

El Concejo Deliberante está compuesto por 10 representantes del oficialista Frente Renovador, siete de Unidad Ciudadana y el mismo número de Cambiemos. De manera que, para llevar adelante la propuesta de la empresa, los discípulos de Massa tendrían que negociar con alguno de los otros dos colores políticos con los que conviven.

Fuente:

La Nación

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