Metrobus: ¿Mal diseño o mal hábito?

Metrobus: ¿Mal diseño o mal hábito?

El 80% de los usuarios del Metrobus de la Ciudad de Buenos Aires manifiesta no saber cuál es la forma «correcta» de hacer la fila para esperarlo. La falta de indicaciones ante una costumbre arraigada hace años es el foco de un conflicto que perjudica a los pasajeros.

El Metrobus se implementó en la Ciudad de Buenos Aires a partir de un diseño de transporte público que ya se aplica en otras ciudades del mundo.

Los intentos del GCBA para que los pasajeros hagan la fila al revés en el Metrobus generaron muchas críticas en las redes sociales

Sin embargo, esos proyectos cuentan con estaciones cerradas, sistemas de cobro en las estaciones y construcciones para modelos de colectivos únicos. En la Ciudad fueron necesarias ciertas modificaciones ya que resultan imposibles de adaptar por el uso de unidades de distintas marcas y modelos.

 

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El 80% de los usuarios del Metrobus de la Ciudad de Buenos Aires manifiesta no saber cuál es la forma «correcta» de hacer la fila para esperarlo. La falta de indicaciones ante una costumbre arraigada hacer años es el foco de un conflicto que perjudica a los pasajeros. Filo.News fue a las paradas del Metrobus de Av. Cabildo y Av. Congreso de Tucumán para corroborar de primera mano cómo forman los pasajeros de la Ciudad de Buenos Aires. En coincidencia con las estadísticas oficiales, la mayoría no conocía la existencia de la baldosa que informa cómo hacer la fila y tampoco le encontraban sentido al objetivo para el cual fue diseñado. Revelaciones y cuestionamientos de los usuarios que por primera vez se enteraron cómo fueron pensadas las estaciones que recorren todos los días. Y vos, ¿sabías que lo estabas esperando mal?

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Pero el foco del conflicto, que continúa hasta el día de hoy, se basa en la forma en la que los ciudadanos esperan el colectivo. El diseño actual de las estaciones se contrapone con la lógica de las paradas tradicionales.

Según la Secretaría de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires, el obstáculo más difícil para generar el cumplimiento de la señalética de las filas y el cambio de hábito pasa por la cultura del ciudadano porteño. La forma tradicional de formarse es la más confortable desde un aspecto psicológico, dado que las personas tienen visibilidad y cierto control de la expectativa de espera.

Un estudio reciente que realizó el Gobierno de la Ciudad, con la meta de definir estrategias para mejorar y ordenar la espera en las estaciones, reveló que el 80% de los usuarios manifiesta no saber cómo debe hacerse la fila en las estaciones del Metrobus. Y aquellos que sí lo saben, principalmente jóvenes, no la hacen de manera correcta por la dificultad que representa ir en contra de lo que cree la mayoría.

Pero el foco del conflicto, que continúa hasta el día de hoy, se basa en la forma en la que los ciudadanos esperan el colectivo. El diseño actual de las estaciones se contrapone con la lógica de las paradas tradicionales.

Según la Secretaría de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires, el obstáculo más difícil para generar el cumplimiento de la señalética de las filas y el cambio de hábito pasa por la cultura del ciudadano porteño. La forma tradicional de formarse es la más confortable desde un aspecto psicológico, dado que las personas tienen visibilidad y cierto control de la expectativa de espera.

Un estudio reciente que realizó el Gobierno de la Ciudad, con la meta de definir estrategias para mejorar y ordenar la espera en las estaciones, reveló que el 80% de los usuarios manifiesta no saber cómo debe hacerse la fila en las estaciones del Metrobus. Y aquellos que sí lo saben, principalmente jóvenes, no la hacen de manera correcta por la dificultad que representa ir en contra de lo que cree la mayoría.

Según estimaciones en base a datos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sólo el costo de cada una de las 17 estaciones del Metrobus de la 9 de Julio fue de $11,5 millones.

Ya en 2017, en el Centro de Trasbordo de Flores, se incorporó una variante con barandas que funcionan como una barrera de contención que impiden físicamente que los usuarios formen fila en las rampas. Sin embargo, tampoco sirvió para que lo hicieran como está diseñado.

 

Siete año después de su inauguración y la falta de eficacia de su diseño, se realizó un estudio para comprender la problemática y las oportunidades para abordar el cambio cultural. El estudio derivo en el desarrollo de un plan que contempla incorporar más señalización en los paradores y acompañarla con una acción educativa y de comunicación que promueva un cambio a mayor escala.

 

Fuente:

Filo News

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