Verano 2019: impiden manejar a más de 200 choferes de micros y camiones por no pasar los controles psicofísicos

Verano 2019: impiden manejar a más de 200 choferes de micros y camiones por no pasar los controles psicofísicos

Fueron 211 los choferes de micros y camiones a los que se les impidió circular por el país luego de no aprobar controles psicofísicos dispuestos en diferentes puntos de la Argentina por la Comisión Nacional Reguladora de Transporte (CNRT).

Según los datos, a los que accedió La Nación, entre el 20 de diciembre del año pasado y ayer, se controlaron a 9457 conductores de los cuales 211 no pasaron el Programa Unidad de Control Psicofísico (PUCP) que se hacen en diversas terminales de micros y algunos pasos fronterizos argentinos.

El programa nació en el 2016 y se aplicaba solo a micros de larga de distancia que partían de la terminal de Retiro. Durante los siguientes dos años se amplió. En el 2017 se sumaron controles en el Área Metropolitana, en Córdoba y Tucumán, a través de unidades móviles; Mendoza, Rosario, La Pampa y Bahía Blanca.

El año pasado llegó al transporte de carga. Primero se instala en Uspallata la primer y única Unidad de Control Psicofísico (UCP) que controla a conductores de carga internacional. El primer puesto fue llevado a cabo por un convenio con Gendarmería. A su vez, se inauguran en otros puntos del país: Neuquén, Rosario, Corrientes, Mar del Plata, Posadas y Salta.

 

Cómo funciona el UCP

Cada uno de los UCP tiene dos áreas para su funcionamiento: una médica y una psicológica. Cuando el conductor está por hacer un viaje interjurisdiccional (a través de dos o más provincias) un inspector de la CNRT lo deriva al UCP para que se realice el control de su estado de salud.

Allí se verifica que tenga vigente la Licencia Nacional Habilitante, se le hace un control de alcoholemia, consumo de sustancias y un examen clínico y psicológico tratando de verificar aquellos factores que pueden constituir un riesgo para la conducción, para su salud y para la seguridad de los pasajeros.

Si el conductor pasa bien las pruebas donde se verifica que no presenta alteraciones severas cardiovasculares, oftalmológicas o de estrés cansancio y fatiga se le devuelve la licencia.

En cambio, si el conductor presenta alguna alteración en estos indicadores: presión alta, problemas de atención y concentración, dificultades para ver de lejos o de noche, estrés muy elevado, cansancio o fatiga el conductor es desafectado del servicio y se solicita su reemplazo.

A partir de ese momento, explicaron desde el organismo, se hace un seguimiento del conductor que tuviera algún problema, derivándolo al profesional correspondiente.

Desde que el programa entró en vigencia se hicieron 58.104 controles donde se detectaron 1981 conductores no aptos para manejar.

Entre las principales afecciones detectadas, estuvieron el estrés, la fatiga, la hipertensión, problemas de atención, consumo problemático de sustancias, disminución de la agudeza visual, cardiopatías y trastornos psicológicos severos.

 

«Un cambio cultural»

«La reacción de los conductores y de la UTA (Unión Tranviarios Automotor) fue muy buena porque les permitió hacer respetar sus horarios de trabajo», dijo a La Nación, Pablo Castano, director ejecutivo de la CNRT y agregó: » Además, había conductores que desconocían tener ciertas afecciones y que gracias a los controles llegaron a identificarlas. Como puede ser la hipertensión. Incluso ahora tiene un test voluntario de glucemia ante la posibilidad de tener diabetes».

Según Castano, el cambio significa «un impacto positivo para todo el sector. Por un lado, los choferes conocen su estado. Por otro, los pasajeros están viajando más seguros. Hay mayor conciencia por parte de los conductores y de las empresas. Por ejemplo, comenzaron a trabajar con sistemas de postas de choferes en el caso de los viajes que exceden las horas de trabajo permitidas por las normas».

«Hubo cambios en la actitud y la toma de conciencia. Además, los ciudadanos se sumaron a los controles. Por ejemplo: piden fiscalizaciones en los viajes de egresados. En el 2016 fueron 400 fiscalizados y en el 2018 fueron 1600. Los casos de alcoholemia son muy pocos. La mayoría son por estrés, cansancio y fatiga», cerró el funcionario que detalló que ayer se abrió un nuevo UCP en Bariloche.

 

Fuente:

La Nación

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