La primera chofer reincorporada: «Cuando me ajusté el nudo de la corbata, sentí que la tarea se logró»

La primera chofer reincorporada: «Cuando me ajusté el nudo de la corbata, sentí que la tarea se logró»

Natalia Munafo es la primera colectivera reincorporada a la empresa Movi tras luchar por la paridad entre hombres y mujeres.

Entre aplausos y emoción por una lucha conquistada, ayer volvió a trabajar una de las cuatro colectiveras que presentaron un recurso de amparo para que se cumpla la ordenanza 7.981 en la que se reglamenta la paridad entre hombres y mujeres en la elección de choferes para el transporte urbano de pasajeros. Además, este fin de semana comenzará otra de las mujeres en la línea K y aún restan definirse los ingresos de las dos restantes.

«La lucha es dura, pero es así. Cuando me ajusté el nudo de la corbata antes de venir a trabajar, dije «tarea lograda, con mucho gusto»», le contó a LaCapital muy orgullosa Natalia Munafo (40), la primera colectivera reincorporada al servicio.

Si bien fue un camino largo que, por momentos, «parecía tener una meta inalcanzable», Natalia aseguró que el logro «tiene otro sabor, porque las mujeres siempre tenemos que dar lucha para conseguir lo que queremos».

«Mirando para atrás, analizo todo de manera muy positiva. Creo que valió la pena la pelea, porque la Justicia nos dio la razón y creamos un precedente importantísimo para toda la gente de Rosario», consideró, para sumar: «Ya se están poniendo en práctica cursos y capacitaciones, en los que hay 800 inscriptas».

Es por ese interés que Natalia aseguró: «La mujer está mostrándose que quiere ser colectivera. En su momento dijeron que no había postulantes y hoy se comprueba que no es así. Abrimos un camino para todas las mujeres».

La colectivera llegó en un taxi conducido por Adriana Herrera, referente de la Asociación de Mujeres Conductoras (AMC). Ambas integran el espacio y se conocen desde hace alrededor de un año, cuando Natalia estuvo al volante de un taxi.

Conquistas

El fin de la lucha, que comenzó en abril con la presentación de un amparo judicial por parte de cuatro choferes mujeres (entre las que se encontraba Natalia), se dio con fallo favorable, a principios de mes, de la jueza laboral Paula Calace Vigo.

En concreto, reclamaron el cumplimiento de la ordenanza (del año 2006) de paridad de género para el ingreso de choferes al transporte público de pasajeros y la reincorporación de las cuatro a sus puestos de trabajo.

La medida obliga a las autoridades de la empresa Movi a reincorporar a las conductoras que cumplieron servicios en la firma La Mixta, entre noviembre de 2017 y marzo de 2018, pero no lograron acceder a la planta de personal de la transportista. Para la magistrada, hubo una «arbitrariedad manifiesta que restringió a las mujeres de acceder a los puestos de trabajo».

Antes de subirse al colectivo de la línea 113 en el que volvería a trabajar, dijo: «Estoy muy contenta, sobre todo porque la lucha tuvo un final feliz. Tuvimos que recurrir a la Justicia para manejar un colectivo y fue muy difícil el trayecto. Si bien estamos felices, hubo un desgaste en la lucha que las mujeres siempre tenemos que encarar para lograr que se cumpla la igualdad».

Natalia no dudó al momento de afirmar que este hecho marca historia, no sólo en la ciudad sino en el país: «Se creó un registro que no existía (en referencia al Registro de Mujeres Postulantes), reglamentamos la ordenanza y, sobre todas las cosas, logramos que la Movi, la empresa estatal, empiece a incorporar mujeres al transporte urbano de pasajeros».

A minutos de subirse al ómnibus, la colectivera instó a las mujeres a que «no bajen los brazos, que la sigan luchando. Nosotras, desde arriba del colectivo, vamos a seguir la lucha. Sabemos que hay muchas mujeres que quieren ser conductoras y con esta lucha aparecieron muchas que nos estuvieron apoyando.

Alrededor de las 14, Natalia se subió al 113, cambió de mando con el chofer que venía manejando la unidad y puso primera, mientras el colectivo entero aplaudía y Adriana, desde la vereda, la despedía con muchos besos al aire. Tarea cumplida.

Fuente:

La Capital

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