Convirtieron un viejo autobús escolar de los 90 en una casa totalmente equipada

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La pareja trabajó durante más de un año para renovarlo por completo y compartió toda la experiencia en sus redes sociales.

Es el sueño de muchos, pero realmente son pocos los que se animan a adaptar su vida para poder viajar por el mundo. Robbie y Priscilla, un matrimonio de Orlando (Estados Unidos) tenían en claro, allá por el año 2018 que, con la oportunidad de trabajar de manera remota, ya no había excusas para no pasar meses lejos de casa y disfrutando de los lugares a los que los llevara el destino.

Sin embargo había algo que les faltaba. Ellos son fanáticos de los animales y extrañaban demasiado a sus mascotas cada vez que debían subir a un avión para adentrarse en la apasionante vida del turista, entonces optaron por una arriesgada y trabajosa idea que, si la podrían cumplir, les daría la oportunidad de recorrer el planeta con sus adorados animales y así fue como compraron un autobús escolar con el objetivo de convertirlo en una cómoda casa rodante.

«Nos encantan las casas pequeñas y admiramos el estilo de vida de quienes viven en ellas, así que pensamos: ‘¿Por qué no construir una sobre ruedas?’«, contó la pareja que puso en marcha su sueño. La premisa era vivir en las rutas y viajar a cualquier lugar que quisieran, así que este motor home debía tenerlo todo para poder sobrevivir en el medio de la nada y a su vez tener la capacidad de recorrer grandes distancias.

Así fue como, después de comprar un viejo autobús en la ciudad de Miami, iniciaron el diseño. Paneles solares, estufa a leña, baño, cocina, y todo lo necesario para poder pasar meses sin volver a casa. «Incluso agregamos una puerta real de la casa para darle ese aspecto acogedor», destacaron.

Comenzaron el trabajo removiendo todo el piso, sellando los miles de agujeros e incorporando un piso vinílico impermeable. Luego hicieron agujeros en el techo para que la casa rodante tuviera mucha luz natural y lo pintaron de blanco con el objetivo de que el nuevo color no absorbiera tanto calor para la máquina viajera. Entonces sí, llegó el momento de los muebles y toques de estilo.

La máquina estaba personalizada a sus necesidades con detalles costosos como una pared de ladrillo real, encimeras de cuarzo real, azulejos reales, puerta de ducha de vidrio real, entre otras cosas. Pero semejante apuesta requería de un gran consumo de electricidad que les permitiera ser completamente independientes, así que se instalaron 6 paneles solares de 360 ​​vatios por pieza.

Los paneles alimentan ocho baterías que les permiten pasar días sin sol y seguir siendo completamente funcionales, incluido el refrigerador: «Básicamente, puede hacer funcionar todo el autobús sin necesidad de energía de tierra. Por supuesto, somos más conscientes del uso en días nublados», indicó Robbie.

Pensando en los distintos climas que pueden encontrar en la ruta, Robbie y Priscilla, adaptaron el autobús con aire acondicionado en el techo y dos calentadores. Un calentador marino de propano además de la estufa de leña. Nada les puede faltar.

Es cierto, resumido en un texto todo parece muy sencillo, pero la construcción no resultó para nada fácil. Para empezar ellos imaginaron un trabajo de 6 meses, pero la obra se extendió más del doble de tiempo. Es que colocar todos los muebles de lo que sería la cocina fue incómodo y trabajoso, pero hubo problemas que los llevaron a una crisis profunda.

Un problema que parecía menor, se fue agravando cada vez más: el micro presentaba goteras por sus ventanas. Comenzaron una batalla que casi les arruina el sueño. «En un momento nos cansamos, publicamos el autobús para venderlo porque esas ventanas seguían goteando y no podíamos encontrar la manera de detener la fuga», recordó Priscilla.

«Intentamos todo, incluso eliminarlos, limpiarlos y reinstalarlos con un nuevo calafateo, pero aún se filtraba el agua. Después de pensarlo mucho, decidimos invertir en esto que amábamos y compramos todas las ventanas nuevas. ¡Eso funciono!».

Cuando parecía que, tras más de un año de trabajo el proyecto finalmente estaba cerca de completarse, se les presentó un nuevo problema, y uno muy grave: el motor. Una junta rota obligó al autobús a estar en el taller durante meses antes de que pudieran volver a ponerlo en marcha.

Finalmente, llegó el gran día. «Salimos de nuestra casa en Orlando, el 21 de marzo de 2019, y nos dirigimos hacia la costa este de Estados Unidos. Estuvimos en el camino durante casi 10 meses y viajamos hasta Cape Breton, Nueva Escocia. Visitamos 137 ciudades diferentes en ese viaje sin tener un itinerario. Simplemente seguimos la corriente», describieron sobre su increíble aventura, que tuvo una breve pausa.

La pareja regresó a casa para finales del año pasado, solo por unos meses aunque luego llegó ese villano llamado coronavirus. «Teníamos planeados algunos viajes al exterior para principios de 2020, pero solo realizamos uno de nuestros viajes a Brasil. Los otros fueron cancelados debido a la pandemia», relataron.

Para finales de mayo volvieron a salir a las rutas y desde entonces siguieron viajando por distintos puntos de Estados Unidos. «Gestionamos nuestros negocios e inversiones de forma remota para que mientras tengamos Internet, podamos estar en cualquier lugar. No usamos nuestros ahorros para viajar, pero definitivamente es una opción que funciona para muchas personas que buscan hacer algo similar pero no pueden trabajar de forma remota», contó Priscilla.

Con el final de las restricciones y el autobús totalmente equipado para acelerar por las rutas y estacionarse en cualquier bosque, playa o ciudad, esta pareja no se imagina viviendo de otro modo. «Somos los más felices cuando viajamos, cuando exploramos nuevos lugares, cuando probamos nuevos alimentos, cuando nos sumergimos en nuevas culturas. Prosperamos experimentando cosas nuevas y emprendiendo aventuras. Hay algo mágico en viajar. Va más allá de ver diferentes lugares de interés. Son las experiencias las que te cambian».

 

Fuente:

Going_boundless

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