Arrancó la Temporada de Superdeportivos en Punta del Este y el primero en llegar es de un empresario del transporte público Argentino

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Punta del Este es la ciudad uruguaya donde cada verano se reúnen autos exóticos y superdeportivos desde finales de Diciembre hasta mediados de Enero.

No se trata de una exposición ni encuentro organizado previamente, sino que gracias a la temporada, muchos empresarios y coleccionistas de «autos caros» eligen esa ciudad para pasar fin de año y recorrerla arriba de sus «máquinas».

El primer auto confirmado para la temporada 2020-2021 es el único Lamborghini Aventador SVJ (de los 900 fabricados por la marca italiana) en poder de un argentino. Su propietario es Lucas Forastieri, empresario / accionista del transporte público Argentino, más precisamente de la empresa Atlántida – Línea 57, la cual renovó parte de sus unidades con los nuevos Marcopolo Torino producidos por Metalsur en Villa Gobernador Gálvez.

Los Marcopolo Torino de la Línea 57 ya pasaron por Ramallo y llegaron a Buenos Aires

Amante de los autos y los deportivos de colección, lo adquirió en Estados Unidos por u$s700.000, y luego invirtió otros u$s 80.000 destinados a un trabajo especial que se realizó sobre la pintura.

Su padre, el empresario del transporte Julio José Forastieri falleció en Enero de 2020 a los 75 años en Luján. Siempre estuvo identificado con la empresa Transportes Atlántida pero nunca fue chofer sino que comenzó siendo un pequeño accionista (tenía solo el 17% de un colectivo)hasta llegar a ser el hombre fuerte de la Línea 57.

De muy joven se dedicó al comercio, siguiendo los pasos de sus padres que tenían un almacén en la esquina de 25 de Mayo y Colón de la vecina localidad. En ese barrio, a pocas cuadras del centro, pasó buena parte de su infancia y adolescencia llegando a hacer el reparto de garrafas y otros artículos.

Con los años se mostró interesado por la actividad que lo marcaría por el resto de sus días: el sector del transporte automotor de pasajeros al que ingreso adquiriendo una mínima parte de un colectivo junto a otros amigos, como era algo usual por los años 70.

Con el tiempo pasó de ser un pequeño accionista en Atlántida a tener un porcentaje lo suficientemente importante dentro de la empresa. Aunque no llegó a ocupar cargos relevantes a nivel gerencial, se fue convirtiendo en el accionista mayorista absoluto al tiempo que fue diversificando su participación en otras actividades empresariales.

Forastieri fue un hombre influyente y referente también a nivel de las Cámaras de Transportes donde se ganó el respeto de sus pares a medida que tomaba protagonismo en los años 90 dentro del sector.

En Atlántida fue presidente del Consejo de Vigilancia y supo tener el manejo total de una empresa que no paraba de expandirse, aumentando y modernizando su flota, sumando nuevos servicios, ampliando recorridos,  generando nuevos puestos de trabajo y hasta tomando pisos de empresas que caían en desgracia como la recordada TALSA (“La Lujanera”).

Asimismo, fue tejiendo fuertes lazó de amistad con la jerarquía eclesiástica de esos años, en especial, con el entonces arzobispo Emilio Ognenovich, a tal punto que se decía que la Iglesia era la dueña de la Atlántida y Julio Forastieri cumplía el rol de testaferro.

Pero quienes lo conocieron de cerca, lo desmienten hasta el día de hoy. La 57 era de Julio Forastieri y todo el demás forma parte ya de un mito urbano alimentado en el imaginario popular.

Apodado “El Zar del transporte”, incursionó en el sector ferroviario siendo titular de Trainmet y tuvo vínculos empresariales con Sergio Taselli que le trajeron más de un dolor de cabeza en los últimos años al quedar inmerso en la causa por el cobro de coimas en los subsidios a los trenes de la que fue finalmente sobreseído por falta de mérito.

En noviembre de 2016 renunció a Transportes Atlántida, tomando el legado como presidente de la empresa Lucas Gabriel que junto a María Celeste y Lucas Germán son sus hijos.

Con la muerte Julio José Forastieri se va uno de los empresarios más poderosos que tuvo Luján y, a la vez, querido por muchos vecinos a los que le dio la oportunidad de trabajar. Y eso, hoy en día, no es algo menor.

 

Fuente:

Con información de El Civismo

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