Ceder el asiento: ¿Caballerosidad o Machismo?

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Hace tiempo que los hábitos en el transporte público cambiaron.

Más allá de la cuarentena, la pandemia y las restricciones para utilizar el transporte público otras cosas relacionadas a ellos fueron modificándose.

Una costumbre de toda la vida fue que los hombres le cedieran no solo la prioridad en la parada para ascender o descender de la unidad (o vagón en el caso del subte o tren), sino también el asiento cuando la unidad se encuentra llena.

En este último caso, no era condición que la mujer estuviese embarazada o que fuera mayor o con movilidad reducida. Simplemente era por una cuestión de Caballerosidad.

También hubo casos que tomaron una relevancia mundial, como el de Rosa Parks, la mujer negra que fue llevada presa por no cederle el asiento en un autobus a un hombre blanco.

Conmemoraron el Día de Rosa Parks, ícono de los derechos civiles (Hoy cumpliría 108 años)

Actualmente (y desde hace unos años), estos actos y acciones fueron cambiando, quizás porque muchas mujeres sienten que si les ceden el asiento o la prioridad son “inferiores” al sexo opuesto. Esto sumado al “empoderamiento”, generó muchas veces discusiones en paradas de colectivos donde un hombre le cede el lugar de la fila al subir y la mujer, reacia a aceptarlo, prácticamente lo agrede verbalmente o lo trata de machista.

Cuantas veces hemos visto a hombres con bebés y nadie les ofrece el asiento o jóvenes cargando cosas pesadas y nadie se inmuta.

En algunos países más desarrollados, por ejemplo, el asiento no se cede, se pide. Y claro, se pide por razones médicas que escapan a la vista o similares.

Aquí te damos algunas razones para que NO cedas el asiento a una mujer:

1. Los hombres tienen derecho a estar agotados. No sólo las señoritas con tacos se cansan después de un agotador día de trabajo, tú también y sí ella es joven y en buen estado físico no tiene nada de malo que no quieras hacerlo. Serás menos caballero, pero no quedarás como un machista.

2. La mujer parada a lado tuyo te mira y después dice: “Ya no existen los caballeros”. Le podés explicar que aunque suene a una ironía, es un comportamiento machista y tú estás en desacuerdo en cumplir protocolos absurdos establecidos en una sociedad sexista. No malacostumbres a todas aquellas mujeres que creen que merecen tu asiento sólo porque nacieron mujeres.

3. Parado es más fácil que te confundan con un acosador sexual. Un estudio comprobó que las mujeres se sienten más asechadas y vulnerables en el transporte público cuando van paradas junto a hombres, a diferencia de cuando van sentados.

4. Tú también te esforzaste por ese lugar. No tienes porque cederle el asiento a una mujer en buen estado físico, solo porque es mujer, cuando tú te levantaste más temprano para prevenir todo tipo de situaciones incómodas como evitar el tráfico y conseguir el autobús o el subte lleno de personas. Valora tu esfuerzo y has que ellas también aprendan a valorarlo.

5. Aunque no lo creas, algunas mujeres se sienten ofendidas cuando quieres ceder tu lugar. Hay mujeres que saben bien que nada les va a pasar por permanecer paradas; esas mujeres son las que han tomado mayor consciencia y comprenden muy bien todos los puntos mencionados con anterioridad en esta publicación.

 

Es por eso que desde Revista Colectibondi te dejamos una recomendación (que podés tomar o dejar)

Cede tu asiento cuando tengas que hacerlo, sin distinción de género (con ancianos, personas con bebés o con alguna discapacidad), por amabilidad o por criterio cuando ves que un pasajero realmente lo necesita. Ser caballero es lo que uno siente al cederlo. Ser machista es lo que la mujer puede pensar de uno, pero no hay que tomarlo en serio, si realmente fue un gesto verdadero.

Para cerrar este artículo, apelamos a un “Meme Busólogo” que circula hace años en las redes sociales donde

 

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