Santa Fe: La historia del tranvía eléctrico, el segundo sistema de transporte público de la ciudad

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Fue puesto en funciones el 25 de marzo de 1914 en reemplazo de los coches tirados a caballo. Luego de 47 años fueron reemplazados por los colectivos. El recuerdo de las líneas que surcaban la ciudad con crónicas y fotos de la época.

Mientras que en la ciudad de Santa Fe el transporte público atraviesa una crisis financiera, vale la pena recordar los inicios del servicio de pasajeros en la capital de la provincia.

Los primeros esbozos comenzaron a expresarse a fines del Siglo XIX, cuando a mediados de abril de 1885 llegó al Concejo Deliberante un proyecto para crear un trazado de tranvía de tracción a sangre. La idea presentada tenía como inicio del recorrido al puerto local,  pasando por calle San Juan (actualmente Primera Junta), hasta llegar a Comercio (San Martín), por la cual bajaría para tomar 23 de diciembre (General López), hasta el cuartel denominado “La Aduana” para concluir en el Paseo Santo Tomé (así se denominaba a la vecina localidad).  El 12 de marzo de ese año se aprobó la ordenanza y se concesionó el servicio a la firma de Rómulo Pietranera, quien había presentado el proyecto. Sin embargo se cambió el trazado original y se modificó el punto terminal en 23 de diciembre (General López) y 1° de Mayo.

En un artículo publicado por El Litoral en 1960, a 75 años de los inicios de ese servicio, se resalta: “Con inusitada rapidez para aquella época se iniciaron los trabajos de tendido de los rieles. No con pocos incidentes matizaron esta tarea.  Eran frecuentes las protestas por el ‘abuso’ que se le cometía al proceder a la remoción de grandes sectores de la calzada: claro nadie estaba acostumbrado a esta suerte de operaciones en la vía pública  y su desarrollo constituía todo un espectáculo”. En esa misma nota, titulada “Materia de historia santafesina: hace 75 años marchó el primer tranvía tirado a caballo”, se recordaba que las obras finalizaron en los primeros días de mayo de ese año y se aguardaba el arribo de los coches. “Llegaron a bordo del vapor ‘Pingo’ y puede decirse que ese día fue de gran conmoción en todos los sectores de la ciudad. Nadie quería perderse el arribo, una verdadera multitud concurrió a recibir las unidades tranviarias”.

El 9 de mayo fue el acto inaugural. En el mismo estuvieron presentes los dueños de la compañía, el intendente Mariano Comas, el ministro de gobierno Dr. José Gálvez y otras autoridades de la época. Todo subieron a los flamantes coches y circularon por primera vez por las calles de la ciudad. “Ese día Santa Fe tomó contacto con un servicio público de transporte orgánico y regular; y lo hizo de la manera más entusiasta: todos querían comprobar personalmente cómo funcionaba ‘eso’”, explicaba el citado artículo de El Litoral. “Santa Fe, al menos en eso, estaba a la altura de los centros más evolucionados y el tranvía comenzó a consubstanciarse con el diario hacer ciudadano”, agregaba.

El fin de este sistema comenzó a escribirse en 1914 cuando el 3 de marzo las ya destartaladas “cucarachas”, al paso resignado de los caballos, entraron por última vez a la estación…llegaba el tranvía eléctrico.

 

Sale el caballo entra la energía eléctrica

Tras 29 años de servicio, el 25 de marzo de 1914 se inauguró la evolución del sistema del transporte público en Santa Fe. Fue todo un acontecimiento para la ciudad. El acto inaugural estuvo presidido por el entonces gobernador Manuel Menchaca y el intendente Miguel Parpal. Hubo muchos aplausos y gran actividad pirotécnica, según relata Eduardo Héctor Trimaglio, un ex guarda, en una publicación de El Litoral del año 2003. El flamante servicio tendrá buena eficacia en sus primeros años, porque no solamente transitaba sobre las calles adoquinadas, sino que lo hacía también por las de tierra.

En las crónicas de este diario, se contó con lujos de detalles cómo fue ese histórico día para la capital provincial. “Eran las 17. En medio de la general expectativa, avanzaban de norte a sur por San Jerónimo los primeros tranvías eléctricos de la ciudad. Los coches fueron hasta Gral. López, por ésta a la estación del Ferrocarril Central Argentino: volvieron luego hasta 25 de Mayo, los bulevares, hasta la estación del Central Norte, retornando al punto de partida”, se publicó.

 

Seis líneas

El tranvía eléctrico santafesino tenía seis líneas con diferentes recorridos que conectaban los crecientes barrios de la ciudad con el centro y la zona comercial. Por ejemplo, la “4” llegaba hasta Guadalupe por calle Javier de la Rosa; en tanto, la “5”, contaba con un itinerario más largo que las otras y unía el centro con el cementerio, entre otros puntos importantes de la capital provincial a mediados del siglo pasado. Por su parte, la “6” enlazaba el centro con barrios Sargento Cabral y María Selva. Por su parte, la “2” conectaba barrio Candioti con el sur de la ciudad.

 

Estadísticas del tranvía santafesino

En la citada publicación de El Litoral se mostraron los números en lo que respecta a la cantidad de pasajeros transportados y kilómetros recorridos por los tranvías en la ciudad de Santa Fe.

“645.935.422 pasajeros transportados y 98.391.600 kilómetros recorridos, son detalles que hablan por sí solos. Esta estadística arranca desde 1914, sin tener en cuenta el periodo de 1885 a 1914 en que prestaron servicio los tranvías a caballo”, explicó este diario. Además se expusó el detalle, línea por línea:

Kilometraje

Línea 1: 12.152.800

Línea 2: 16.014.200

Línea 3: 15.300.400

Línea 4: 20.381.600

Línea 5: 20.722.800

Línea 6: 15.220.000

 

Pasajeros 

Linea 1: 89.691.600

Linea 2: 129.064.000

Línea 3: 88.470.880

Linea 4: 160.888.420

Linea 5: 156.520.312

Línea 6: 21.300.210

 

Cambio de mando y principio del fin

Hasta 1949, la explotación de los tranvías estaba a cargo de la “Compañía Argentina Central de Electricidad”, que también administraba la usina de Calchines. A  partir de entonces, la provincia se quedó con la usina y a los tranvías los intervino el municipio. La inversión para el mantenimiento y crecimiento del servicio fue decreciendo con los años. “Debido a lo escaso del presupuesto invertido para mantenerlos en condiciones, se fueron deteriorando tanto las vías como la red aérea”, se recuerda en el artículo citado párrafos anteriores. “En aquel entonces también le costaba a los empleados del sector cobrar los sueldos”, agrega. Comenzaron los problemas y la prestación fue entrando en su ocaso.

El 30 de abril de 1961 se puso como fecha para el último viaje de tranvía en la ciudad de Santa Fe. Fue un acto público que convocó a muchos vecinos, como cuando se inauguró. El 2 de mayo de ese año, El Litoral tituló “Tras 47 años, dejaron de circular, el domingo pasado, los tranvías eléctricos por las calles de nuestra ciudad”.

En esa crónica, acompañada de imágenes, se relataron los últimos minutos del último viaje: “Cuando a las 22,48 el coche Nº 1 de la línea 4, proveniente de Guadalupe, llegó colmado de pasajeros hasta 25 de mayo y bulevar Pellegrini, el público prorrumpió en cerrados aplausos y en gritos de ‘Al museo, al museo’. Toda la atención se concentró en la plataforma delantera, donde el motorista señor Alberto Pave, chapa 115, con tres años de antigüedad, cedió su puesto a don Luciano Sartori; el motorista más nuevo al más antiguo de todos. Atrás el guarda, señor Carlos Ferrero, chapa 309, con siete años de servicio, dejó su lugar al señor Luis Pividori, ingresado a la compañía en 1916 y jubilado en 1950”. Y agregaba: “Eran las 23.37 cuando la voz pausada del escribano anunció que ‘con este acto la Municipalidad de Santa Fe da por finalizado definitivamente el servicio tranviario’”.

 

COLECTIVOS: DE APOYO A EXCLUSIVIDAD
La llegada de los colectivos a la capital santafesina data de la década de 1920  y comenzaron a funcionar como refuerzo de los tranvías. La primera fue la Línea A, recordada por el color rojo en las unidades. Con el correr de los años se convirtió en la “1”. Luego aparecieron  la “B” (reconvertida en la 7); la “D” (transformada en la 8). También se sumaron la “F”, posteriormente llamada “9”; la “G” que actualmente se la conoce como la “10”.  La historia de los colectivos, sus empresas y la explotación del servicio no escapa a los vaivenes que atravesó el país en la segunda mitad del siglo XX. En los primeros años del gobierno de Juan Perón, el servicio se estatizó. Luego, en los ‘60 la explotación volvió a manos privadas. En la década de 1990 se intentó barajar y dar de nuevo, lo que generó un sinfín de inconvenientes, pero eso es otra historia.

 

Fuente:

El Litoral

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