El 72, el colectivo de los vacunados en Córdoba

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Es la línea del transporte urbano de pasajeros que llega hasta el Centro de Convenciones Córdoba, uno de los vacunatorios. Es el punto de encuentro de los que arriban desde el Centro de Córdoba, como de los que se se van: todos con el carné en la mano.

La fila para esperar la línea 72 de colectivos frente al Centro de Convenciones Córdoba, uno de los vacunatorios principales de la capital cordobesa, tiene una particularidad: es el punto de reunión de los inoculados que regresan a sus hogares ya con el carné y también el lugar de charla para compartir experiencias.

No es el característico tren de la alegría que se suele ver en las plazas de barrio, pero se le parece y mucho.

La mayoría que llega a este punto del noroeste de la ciudad y no tiene un vehículo, abordó antes otro colectivo, llegó al Centro de la ciudad, y desde ahí tomó la línea 72 para presentarse en el vacunatorio.

Lo mismo sucede para volver al Centro, es la parada obligada de los que fueron inoculados y el punto para compartir las experiencias.

ESPERA EN LA PARADA

Por lo general, la espera es de menos de media hora y hay colas de 20 a más personas. Todas vacunadas.

En ese tiempo aparecen las charlas, los miedos y la complicidad por tener la primera dosis. “Soy discapacitada, miren yo les muestro mis papeles, por eso vine con mi hija. Ahora ya me voy vacunada”, contó Elba Jaramito (59).

La mujer vive en barrio La France por lo que, primero, se tomó un colectivo de la línea 20 y después, ya en el Centro, el 72 para llegar hasta el Centro de Convenciones Córdoba. Lo mismo hizo para su regreso, donde se conoció con otros vacunados.

“Estoy muy contenta, muy agradecida, hacía pocos, pocos días que estaba anotada”, aseguró.

Adelante de ella en la fila está Miguel Manzor (63). “Salió todo muy bien, ya me voy con la vacuna”, dijo.

Otras mujeres en la cola charlaron como si se conocieran de toda la vida. “No, no queremos fotos. No queremos ser famosas”, indicó una de ellas.

El colectivo estaba ya a pocos metros, así que la cola de pasajeros empezó a moverse. El coche está casi vacío, por lo que todos los que estaban vacunados subieron y pudieron tener asiento.

Arriba del colectivo siguieron las charlas. Otros llamaron a sus hijos para avisar que ya estaban de regreso y que habían sido vacunados. Hay clima de alegría. Los más extrovertidos mostraron sus carnés por las ventanillas.

Maxi, el chofer de la línea de colectivos 72, prefirió no dar su nombre completo porque no todos suelen ser buenos días. “A veces suben medios, medios. Alterados”, dijo cuando contó su experiencia con los vacunados que viajan en colectivo.

 

Fuente:

La Voz

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