Brasil: Las claves del sistema de colectivos de Curitiba para garantizar la accesibilidad de miles de personas con discapacidad

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La ciudad, pionera en América Latina en el sistema conocido como metrobús, cuenta con el 96,5 % de las unidades del transporte público accesibles, lo que garantiza la eficiencia en los 21.000 viajes por día que hacen personas con discapacidad. Además, brinda servicios gratuitos para ir al médico y a la escuela.

En noviembre de 2019, una mujer llamada Marlene apareció en varios medios de Curitiba. La noticia era que su hija, de nueve años y usuaria de silla de ruedas, no había podido llegar a tiempo a una consulta médica largamente esperada, debido a que la rampa del colectivo que debía llevarla no funcionaba.

El hecho, tan habitual en muchas ciudades latinoamericanas, se destacó en la capital del estado brasileño de Paraná. Es que allí el sistema de transporte se caracteriza por su accesibilidad, lo que permite que cada día personas con distintas discapacidades hagan 21.000 viajes.

En toda la región, la movilidad es un problema para las personas con discapacidad. Según un estudio de la Universidad Católica de Chile, los viajes en transporte público se demoran un 30 % más que para el resto a causa de las barreras físicas. Entre estos obstáculos se encuentran, según lo destaca el informe Las ciudades como espacios de oportunidades para todos: cómo construir espacios públicos para personas con discapacidad, niños y mayores, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “las características de la infraestructura del sistema de transporte y su entorno próximo, el diseño de estaciones y vehículos o la disponibilidad de elementos físicos que orienten a quienes hacen uso del sistema”. El modelo de la ciudad brasileña es uno de los que podría marcar el rumbo hacia un transporte público más inclusivo en América Latina.

El primer metrobús

Curitiba cuenta con 1.933.105 habitantes (y suman 3.615.027 en su área metropolitana). La ciudad con la cuarta economía de Brasil fue pionera en América Latina, en 1974, en el uso del sistema Bus Rapid Transportation (o autobús de tránsito rápido (BRT, por su sigla en inglés), también conocido como metrobús, y que se caracteriza por el uso de carriles exclusivos y unidades de colectivos de piso bajo.

En la ciudad hay 354.964 personas con discapacidad (268.196, visual; 79.184, auditiva; 95.335, física o motora; 21.880, mental o intelectual y 443 están sin declarar).

Desde sus comienzos, el sistema BRT de Curitiba apuntó a garantizar accesibilidad sin altos costos de infraestructura. La cantidad de autobuses inclusivos de la ciudad creció con el paso del tiempo: hoy un 96,5 % de la flota cuenta con las características necesarias para que viajen todas las personas con discapacidad.

El informe del BID, que destaca el carácter inclusivo del transporte en Curitiba, aclara que generar accesibilidad implica “tener una visión amplia que comprenda el viaje completo, es decir, que incluya la planeación del viaje, el desplazamiento al sistema de transporte, el viaje en bus, el cruce de las calles y la llegada al destino”.

Curitiba cuenta con 21 terminales de transbordo urbanas y 7 metropolitanas, una línea interhospitalaria que une los centros médicos y una línea turística. Todas las estaciones cuentan con rampas, elevadores y señalización de acceso. Se estima que 1.000 viajes diarios son realizados por personas en silla de ruedas.

“Seguimos la línea pionera de intentar brindar a la población más de lo que establece la legislación nacional. Por ejemplo, las unidades tienen el 20 % de asientos preferenciales para personas con movilidad reducida, cuando la norma nacional prevé el 10 %. También cuentan con señales ópticas y acústicas para indicar el cierre de las puertas con el fin de orientar mejor a las personas con discapacidad auditiva y visual, algo que no está especificado en normativas del país”, cuentan desde URBS, la empresa estatal que se encarga del transporte en la ciudad.

Otro punto destacable de la accesibilidad en las estaciones de transbordo es que al menos el 50 % de los comercios deben estar en el primer piso.

Por otra parte, en Curitiba, las personas con discapacidad que cobran menos de tres salarios mínimos pueden acceder a una tarjeta de transporte que las exime del pago de la tarifa.

Salud y la educación, la prioridad

Además de que las unidades y las estaciones de la red de transporte urbano están pensadas desde la accesibilidad, el municipio ofrece algunos servicios especiales.

Uno de ellos se denomina Acesso (acceso, en español). “Se trata de un servicio gratuito de minibús puerta a puerta (con espera y retorno) para personas con discapacidad. Cuenta con ascensor, silla de ruedas y los accesorios necesarios para garantizarles la accesibilidad a las personas con discapacidad”, explica Denise Moraes, directora del Departamento de los Derechos de Personas con Discapacidad de Curitiba.

Este servicio está destinado a personas con discapacidades severas o de alta complejidad y, también, a aquellas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad económica (por ejemplo, quienes cobran el salario mínimo). Y está orientado a que puedan ir a consultas médicas, tratamientos de rehabilitación en centros de salud o al programa de rehabilitación psicosocial.

La flota cuenta con nueve minibuses que viajan por toda la región metropolitana. El servicio funciona a través del sistema de transporte para la inclusión (TOI), una plataforma de gestión integrada y colaborativa, mediante la cual los usuarios con discapacidad comunican por teléfono los horarios y domicilios de sus turnos médicos.

Según un artículo de Bloomberg, Acesso nació a partir de reclamos de personas con discapacidad que llegaban a viajar ocho horas diarias para ir a sus turnos médicos. En otros casos, viajar directamente no era una opción, tal como contó María Elena Antunes Rodríguez, madre de Jianni, de 22 años y usuaria de silla de ruedas: “Para mí es difícil llevarla en su silla, no tengo fuerza suficiente, así que no salíamos de casa. Todo cambió mucho con Acesso; es lo mejor que nos ha pasado”.

Por otra parte, en Curitiba funciona el sistema de transporte para educación especial (SITE) que transporta a 2.400 estudiantes con discapacidad que asisten a las tres escuelas municipales especiales, las cuatro estatales y a 25 instituciones filantrópicas.

El transporte se hace en 60 autobuses que cuentan con puerta central de ambos lados, elevador para silla de ruedas con un escalón retráctil y asientos con dos cinturones de seguridad. Además de personal capacitado, que está pendiente de los estudiantes en los trayectos de ida y de vuelta.

Cómo trabaja el municipio

Moraes explica el sentido del lema “nada sobre nosotros sin nosotros”, que comenzó a usar el activismo en los noventa y hoy define las políticas de Naciones Unidas en materia de discapacidad: “Es fundamental escuchar a las personas con discapacidad para entender las dificultades que encuentran y que los organismos públicos se adapten y busquen hacer la ciudad más accesible y promover la inclusión”.

Los organismos involucrados en el tema son el Departamento de Discapacidades de Curitiba (CMDPc) ―que es representativo de todos los ámbitos de la discapacidad― y la Secretaría de Pautas de Peso con Discapacidad. El municipio también mantiene contacto con la Cámara Técnica de Accesibilidad (CTA), un ente encargado de desarrollar, promover y fiscalizar políticas locales inclusivas.

Por su parte, la empresa URBS también subraya la importancia de escuchar la voz de las personas con discapacidad. La compañía destaca que recibe periódicamente solicitudes de asociaciones de personas con discapacidad, usuarios de transporte público con baja visión y/o personas ciegas y representantes de la Concejalía de Derechos de las Personas con Discapacidad para trabajar en conjunto; por ejemplo, para ofrecer capacitaciones a choferes.

A su vez, el informe del BID remarca que “mediante la Secretaría de Gobierno, a través de la Dirección de Derechos de Personas con Discapacidad, se garantiza la participación de las personas con discapacidad en todos los ámbitos, incluyendo el transporte”. Y explica que cada mes se realizan reuniones en las que participa la Consejería Municipal de los Derechos de las Personas con Discapacidad y en las cuales se busca conocer “las observaciones y apreciaciones sobre las personas con discapacidad en los proyectos que se están planeando y desarrollando en el municipio”.

El BID considera que esta participación “permite que desde un inicio la infraestructura incluya parámetros de diseño universal, haciendo un uso más eficiente de los recursos y evitando futuras adaptaciones que puedan resultar en mayores costos”.

Actualmente, este organismo internacional desarrolla proyectos junto a las áreas de transporte y urbanismo del municipio. Para ello, explica en su web, uno de los sistemas de diagnóstico implementados fueron los mapas de viaje de cliente: se sigue el recorrido de usuarios con discapacidad y “el trayecto queda trazado en doce etapas, en las que se identifican las distintas barreras físicas, operacionales, comunicacionales y actitudinales a las que se enfrentan y se registran las reacciones y recomendaciones que ellos mismos formulan para lograr mejoras”.

Los proyectos

“La accesibilidad plena (que incluye a personas con discapacidad, mayores y de cualquier género) es parte de los proyectos de Curitiba en áreas de movilidad”, enfatizan desde el Departamento de Comunicación del Instituto de Pesquisa e Planejamento Urbano de Curitiba (IPPUC), el instituto municipal de urbanismo.

Desde ahí informan de dos grandes proyectos en curso. Uno cuenta con el financiamiento del BID y consiste en mejorar la línea Inter2 del sistema de transporte público, en la que viajan cada día 91.000 personas, para reducir en un 30 % los tiempos de espera.

Al mismo tiempo, en los distintos corredores del BRT se incluirán nuevas estaciones climatizadas y accesibles.

Por su parte, URBS trabaja en mejorar la accesibilidad en 23 terminales urbanas: los espacios de aseo tendrán barras de apoyo, protectores de puerta y alarmas acústicas y se construirán ascensores y rampas en las estaciones de metro que aún no los tienen.

Además, se está actualizando el Manual de Comunicación Visual de las Estaciones de Metro y Autobuses de Transporte Público para informar a los pasajeros sobre las prioridades de embarque de las personas con discapacidad.

A nivel de desarrollo urbano, se lleva adelante el Proyecto Caminar Mejor para mejorar las veredas e implementar ciclovías en distintas zonas de la ciudad, informan desde el IPPUC.

El BID destaca en su reporte que la accesibilidad de las veredas es un punto a mejorar (según datos del año pasado, solo eran accesibles el 12,6 %). Pero, en ese sentido, aclara que la ciudad desarrolla el PlanCal, con el cual se pretenden construir nuevos 115 kilómetros y restaurar otros 119. Esto incluye hacer veredas homogéneas, con rampas, losa podotáctil e iluminación, entre otras características.

Tal vez lo más interesante y replicable del modelo de Curitiba, más que cada una de las soluciones implementadas, sea la mirada global, esa idea de que la accesibilidad plena es posible.

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