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Un viaje al pasado: Un repaso por los más de 100 años de historia del Transporte Urbano de pasajeros en San Juan

Conocé los puntos fundamentales que describen la evolución del Transporte Urbano de pasajeros en la provincia según el Archivo General de la Provincia.

(1855-1900)

Existe un Documento más antiguo vinculado al Transporte Público de Pasajeros.

Es una ley con fecha 28 de julio de 1855, por la cual se concede al señor Domingo Igarzabal, un privilegio exclusivo durante 25 años, para establecer en la provincia una Línea de tranvías a tracción a sangre.

Las fuentes nos indican que el servicio se inauguró con entusiasmo, aunque con coches nada confortables, abiertos a los costados con asientos de madera, tirados por una yunta de caballos, y conducidos por un mayoral que anunciaba la llegada del vehículo con toques producidos con un cuerno de vaca. Las vías de circulación eran deficientes y a menudo los vientos y las lluvias, obstaculizaban el desplazamiento normal.

El Dr. Fernando Mo, en su Obra Cosas de San Juan, nos cuenta que los boletos se otorgaban con cargo de “pechadita”, o sin ella, sin duda los boletos con pechadita eran más económicos, pero obligaban al pasajero a bajarse del vehículo y empujarlo hasta salir del atasco en que se encontraban las ruedas. Este tranvía partía de la esquina situada en Avenida España intersección calle Laprida.

El segundo documento más antiguo data del 15 de diciembre de 1869, y es un reglamento para cocheros y carruajes. Analizando los artículos, algunos de ellos se asemejan a las actuales disposiciones de transito por ejemplo;

Art. N°12: Colocado el carruaje al frente de una casa, no podrá colocarse otro a su costado, sino atrás o adelante, en línea bajo la multa de 10 pesos. Esta disposición es equivalente al Prohibido estacionarse en doble fila.

Art. N°14: Todo cochero o carrero que andando en sus respectivos vehículos se los encuentre ebrios ya sea que estén ocupados o vacíos, incurrirán en una multa de 10 pesos. Esta disposición es equivalente al Control de alcoholemia. Tolerancia 0.

Siguiendo el análisis documental desde fines del siglo XIX, pudimos observar que las concesiones otorgadas por el estado provincial para el tránsito vehicular, van acompañadas por Obras Públicas que van generando paulatinamente un cambio en la fisonomía de la ciudad.

No se observó ningún documento dónde el estado explícitamente promocione el desarrollo del transporte público de pasajeros, pero si se encontraron otras fuentes documentales donde se observa el impulso de obras para mejorar las vías de comunicación, como así también toda una Serie de Normas legales referidas a la Reglamentación del Tránsito de Pasajeros, donde se contemplan entre otras disposiciones el Control de tarifas y los recorridos de las distintas líneas, siempre en beneficio de los usuarios.

Como prueba de lo expuesto podremos observar dos documento; el primero fechado el 30 de mayo de 1884, que hace referencia a la creación de la Dirección de Obras Públicas y el segundo fechado en 1885, que contiene un informe del Ingeniero Vaté dirigido al Ministro de Hacienda, donde remite una lista de los trabajos realizados por la Dirección, dónde se destacan importantes obras de urbanización como por Ejemplo:

El Levantamiento de Plano de la parte oeste de la ciudad para servir a la apertura de calles que rodean a la estación del ferrocarril Central Andino, líneas para la apertura de calles nuevas, entre otras.

(1900-1925)

Las fotografías nos permitirán observar el reemplazo paulatino del Sistema de transporte de tracción a sangre por un Sistema de tracción mecánica. Aunque no existen datos escritos referentes a la duración del servicio de tranvías puede afirmarse que alrededor de 1915 ya no circulaban por la provincia. Tenían un plazo para mecanizar las líneas utilizando vapor o electricidad, pero no lograron la conversión, las tarifas se encarecieron y finalmente las empresas se liquidaron.

Comienzan a transitar entonces los primeros ómnibus, por iniciativa de particulares. Surgen las sociedades de hecho, dónde los distintos emprendedores comprometían su palabra a modo de contrato oral para prestar el servicio. El “Pampero” es uno de los primeros colectivos que comenzó a circular en la ciudad de San Juan, en el año 1924.

Como obra pública podemos destacar que se completó el empedrado de la ciudad y en 1908 se abrió la calle Las Heras.

(1925-1943)

Se observan visibles mejoras técnicas en las unidades de transporte. En 1937 Ford presenta sus vehículos de carga y chasis para carrozar, y el FORD V8, se transforma en la estrella del momento, apareciendo publicidades en numerosos diarios de la época.

Las Asociaciones de hecho se transforman en Sociedades legales. En 1932 se organiza la SUPO. Sociedad Unión Propietarios de Ómnibus.

Una fotografía del año 1935 muestra a la “Empresa de Ómnibus Colón”, ¿Cuánto demoraba el viaje desde la ciudad hasta Albardón? Eso dependía de la cantidad de agua que traía el río. Gente montada a caballo permanecía en los cruces para ayudar a los ómnibus que tenían alguna contingencia.

En este periodo se observa como la ciudad se expande hacia afuera de las cuatro avenidas, mejorando las vías de comunicación con todos los departamentos de la provincia; se construyen puentes sobre el rio San Juan, se inaugura el puente de Alto de Sierra asegurando la comunicación de la ciudad Capital, con Santa Lucía y San Martín.

El gran impulso en la construcción de caminos favoreció a los departamentos de Iglesia y Calingasta.

 

1944

Se produce un profundo quiebre en la ciudad. El terremoto ocasiona una destrucción casi total de la ciudad. En los primeros meses hasta la remoción de escombros la circulación vehicular fue casi imposible.

En los primeros momentos de desolación y tragedia las empresas de transporte prestaron una infinita colaboración en el socorro y traslado de heridos.

El testimonio del Señor Sergio Simón Iranzo Peñafort propietario de la Empresa MAYO; es más que elocuente, nos relata que en momentos de la tragedia su abuelo, Don Simón Peñafort, uno de los fundadores de la empresa, dispuso estacionar todos los colectivos en la calle Mendoza entre Agustín Gómez y Pedro de Valdivia, para auxiliar en las primeras horas a los heridos, y las familias que estaban a la intemperie y por mucho tiempo los colectivos fueron ambulancias y hogares.

Julieta, Victoria y Emilia Galoviche, cuarta generación de descendientes de Federico Galoviche, manifiestan que algunas unidades de la empresa fueron refugio de decenas de familias en Marquesado, y otras se transformaron en ambulancias que intentaban acercar a los heridos hasta los centros de salud en la ciudad capital.

1950- 1970

Proceso de Reconstrucción. Apertura de nuevas vías de circulación. Progreso en las Empresas. Nuevos recorridos.

 

Presentación de casos testigo

Empresa La Marina y Empresa Mayo. Federico Galoviche, hijo de inmigrantes yugoslavos, contrajo enlace con una hija de inmigrantes franceses Avelina Allue. En sus juventud era un jornalero dedicado a las actividades agrícolas.

Con el correr del tiempo, a los 36 años se inicio un nuevo emprendimiento, vinculado al transporte de pasajeros, comenzó su actividad un 5 de mayo de 1926. La primera unidad fue la denominada “veloces”, la carrocería estaba montada sobre un chasis marca Ruby, modelo 1926. Afirma que lo compro por 2500 pesos, el litro de nafta costaba 0,10 centavos, el precio del boleto era de 0,10 centavos.

La parada estaba en la Iglesia de San Agustín, en la intersección de la actual calle Mitre y Entre Ríos, y llegaba hasta la calle Cereceto.

Después adquirió otra unidad, que conectaba la ciudad capital con Punta de Rieles. No tenían plataforma y circulaban en reemplazo de los tranvías tracción a sangre.

En 1929 con otros socios, formaron la Empresa que llevó el nombre del Libertador General San Martín. Dice “Nos enfrentamos a una compañía denominada CITA, que se superpuso en su recorrido. Ellos disponían de mucho capital, nosotros el de la Lucha y el sacrificio”.

En 1931, amplio su actividad, adquiriendo la mayor parte de la Empresa “La Imperial”, que luego pasaría a manos de los hijos de Don Federico. Manifiesta que su espíritu de transportista lo dominaba comprando nuevas unidades en la línea 6 y en la línea 7, denominada “La Marina”.

Por 36 años estuvo al frente de la Empresa, al cumplir los 72 años se retiró a descansar siendo sus hijos los que tomaron el timón. El 14 de enero de 1977 don Federico falleció.

Uno de ellos Heriberto estuvo se hizo cargo, ampliando los servicios entre la ciudad capital y Marquesado.

En el año 2001 la Empresa sufrió un atentado. En la madrugada del 3 de febrero, 10 unidades fueron incendiadas, iniciándose un proceso de investigación que todavía no se ha resuelto. Lo importante para destacar de este hecho es la actitud solidaria de la comunidad de marquesado. Afirman testigos presenciales que en momentos en que se inicia el siniestro los vecinos, en un tiempo record, sacaron las unidades del galpón, pudiendo salvar la Empresa de una terrible catástrofe.

En una carta de Nestor Galoviche, presidente de la Empresa al pueblo de San Juan,

Manifiesta: “Seguiremos luchando por el bien del transporte de San Juan, por un mejor servicio y por el bien del publico usuario…”

Una frase resume el espíritu que ha impulsado el accionar de cuatro generaciones:

“Somos una empresa de transporte desde hacen casi 100 AÑOS, pero principalmente somos una familia que continua trabajando en este proyecto”.

 

Fuente:

Gobierno de San Juan

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