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Bogotá lidera el cambio de Colombia a los vehículos eléctricos

En los últimos años, la capital de Colombia ha consolidado políticas públicas que promueven opciones de transporte más sostenibles. Los cambios se reflejan en la creciente flota eléctrica.

En abril, Colombia alcanzó un hito importante en la carrera del país hacia la electrificación de su sector de transporte. Con el ingreso de 406 nuevos buses eléctricos al sistema de transporte público de Bogotá, su flota alcanzó los 1.061 vehículos, coronando así a la capital como la ciudad con la red de buses eléctricos más grande del mundo fuera de China, posición que antes ocupaba Santiago de Chile.

Según el secretario de movilidad de la ciudad, Felipe Ramírez, a finales de este año llegarán otros 424 vehículos, con esta ola de nuevos buses consolidando la posición de Colombia como líder en electrificación en América Latina.

Desde 2018, el país ha registrado el mayor número de ventas de vehículos totalmente eléctricos en América Latina, con un total de 5.025 unidades en flotas comerciales, de transporte público y de consumo, según informes de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible de Colombia (Andemos).

La aceptación también se está acelerando: cifras de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) informan que se vendieron 1.104 vehículos eléctricos en el primer trimestre de este año, 232% más que en el mismo período del año pasado.

Hasta fines de abril, un total de 7.782 vehículos eléctricos habían sido registrados en todo Colombia en el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), el sistema que lleva el control del sector vehicular del país.

Estas últimas estadísticas pueden no parecer significativas si se comparan con el tamaño de toda la flota de vehículos de Colombia, que asciende a más de 6,7 millones, sin incluir las motocicletas. Sin embargo, están superando las expectativas del Gobierno Nacional, que tenía como meta llegar a los 6.600 vehículos eléctricos registrados en el RUNT a fines de agosto de este año.

Este progreso sigue tendencias más amplias en América Latina: solo en 2022, las matriculaciones de vehículos eléctricos en la región aumentaron un 63,3% respecto al año anterior, según Andemos. En Colombia, una serie de incentivos fiscales y de movilidad han ayudado a impulsar este crecimiento, esquemas que los analistas instan al país a continuar para consolidar su posición como líder regional en la transición hacia el transporte sostenible.

 

El camino recorrido por los vehículos eléctricos

En Bogotá, que está crónicamente congestionada, la presión por una mejor calidad del aire ha sido desde el principio uno de los principales impulsores del cambio a la electricidad. Según Ramírez, “la decisión política [de promover la electrificación] nació de un entendimiento de la situación global en términos de cambio climático y material particulado”.

Bogotá fue una de las primeras ciudades de América Latina en proponer una transición a energías limpias en su transporte, con el Plan de Actualización Tecnológica presentado por la Alcaldía en 2013, que abrió el camino principalmente a las tecnologías híbridas. Sin embargo, el camino desde entonces ha estado lleno de baches y el primer autobús totalmente eléctrico llegó a finales de 2019.

Ese año fue un punto de inflexión: el gobierno nacional promulgó la Ley de Promoción de Vehículos Eléctricos de 1964, que estableció los lineamientos de política pública y los elementos normativos necesarios para la transición, dijo a Diálogo Chino la ministra de transporte de Colombia, Ángela María Orozco.

La ley propuso beneficios fiscales para los vehículos eléctricos y sus propietarios, como descuentos del 10% en el seguro obligatorio de accidentes de tránsito (SOAT) y del 30% en las revisiones técnicas obligatorias. También puso un límite al impuesto de circulación anual: este suele alcanzar hasta el 3% del valor de un vehículo para aquellos con motores convencionales, pero se mantuvo en el 1% para los vehículos eléctricos. Además, los vehículos eléctricos están exentos de ciertas restricciones vehiculares que actualmente existen en algunas ciudades colombianas para regular el tráfico. También existe una política de arancel cero para su importación, para lo cual la tasa regular es del 35%.

“Gracias a esta estrategia logramos superar la meta que nos propusimos en el Plan Nacional de Desarrollo de tener 6,600 vehículos eléctricos registrados en el RUNT para agosto de 2022. Lo que tenemos actualmente [7,782] es el triple de lo que comenzamos, y lo que había sido hecho de 2010 a 2018”, dijo Orozco a Diálogo Chino 

Los empresarios chinos han desarrollado la tecnología muy rápido y son los más competitivos.

Entre 2019 y 2020 se licitaron en Bogotá 1.485 buses eléctricos, entre los que ya están en circulación y los comprometidos. Estas licitaciones fueron adjudicadas a la empresa china BYD. En poco menos de tres años, los buses eléctricos de la ciudad ya representan el 9,9% de su flota total de transporte público, según información de la Secretaría de Movilidad de Bogotá proporcionada a Diálogo Chino.

“El consumo de energía de los vehículos ligeros es muy bajo en comparación con los autobuses. Un carro se mueve en promedio 40 kilómetros diarios, mientras que un bus se mueve entre 250 y 300 kilómetros diarios”, dice Darío Hidalgo, profesor de transporte y logística de la Universidad Javeriana de Bogotá. Enfatiza la necesidad de fortalecer aún más la electrificación de El transporte público como elemento clave de la transición energética.

Más allá de Bogotá, las ciudades de Medellín y Cali han aumentado sus flotas eléctricas, agregando 69 y 36 buses eléctricos a sus respectivos sistemas de transporte público, también todos provistos por BYD.

Según el ministro de Transporte Orozco, alrededor del 90% de los buses y camiones eléctricos en Colombia provienen de empresas chinas. Contabilizando todos los vehículos eléctricos, incluidos los automóviles privados, informa que la proporción de vehículos fabricados en China es de alrededor del 30%. Estos números evidencian el papel clave que China y sus fabricantes deben desempeñar en el cambio hacia un transporte más limpio.

“También nos hemos beneficiado de la política pública china dirigida a desarrollar vehículos eléctricos en los últimos dos períodos de cinco años”, dice Hidalgo, refiriéndose a los planes quinquenales 12 y 13 de China. “Los empresarios chinos han desarrollado la tecnología muy rápido y definitivamente son los más competitivos”.

Metas alcanzables

Mientras Colombia ha dado sus primeros pasos en el camino hacia el transporte sostenible, tanto el gobierno nacional, con su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) al acuerdo climático de París, como la Alcaldía de Bogotá, que este mes presentó nuevos objetivos en su política pública de Movilidad Cero y Baja Emisiones 2023-2040 .

En la NDC, el gobierno nacional se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 51% para 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2050. El transporte jugará un papel importante: aunque el sector aporta el 11% de las emisiones de CO2 del país, según Según datos del Centro de Estudios Económicos ANIF vistos por Diálogo Chino, consume más energía que cualquier otro sector, representando casi el 40% del uso.

Por lo tanto, la estrategia de movilidad de bajas emisiones establecida en la Ley de 1964 promete ayudar a lograr una mayor eficiencia y debería contribuir a una reducción anual esperada de 5,6 millones de toneladas de CO2. La meta para 2030 es llegar a 600.000 vehículos eléctricos registrados a nivel nacional en el RUNT, una tarea difícil, dado que necesita multiplicar el tamaño de la flota actual por 76 veces en ocho años.

“Nos sentimos confiados [de lograr la meta]”, subraya el ministro Orozco, “porque hemos asumido compromisos específicos: no solo estamos sentando las bases, sino también los instrumentos legales y normativos ya establecidos y adoptados”.

Incluso, Darío Hidalgo cree que si se mantiene el crecimiento de los últimos dos años, “la meta se lograría en 2028”.

Para 2022, se esperaba que se licitaran 1.000 buses eléctricos más y 300 buses articulados, más conocidos como “bendy buses”, para la red de Bogotá, pero estos planes se pospusieron debido a la pandemia, dijo Ramírez a Diálogo Chino. Sin embargo, Bogotá también se está proponiendo metas ambiciosas. Para 2024, explicó el secretario de Movilidad, se pretende tener en la ciudad 6.500 buses de cero y bajas emisiones y 20 estaciones de carga rápida eléctrica. Actualmente, la ciudad cuenta con 50 cargadores eléctricos de uso público, pero solo cinco de estos son de carga rápida.

Cabe señalar que una ley reciente aprobada por el cabildo de Bogotá, el Acuerdo 127 de 2021, exige que a partir de 2022 todos los buses que se compren sean eléctricos, salvo que la licitación resulte fallida. Para 2036 se pretende que el 100% de la flota de autobuses sea de bajas o cero emisiones, y que el 100% del transporte de carga en la flota de la ciudad, así como el transporte escolar y la venta de motos y vehículos particulares, también sean cero o bajas emisiones.

Se avecinan grandes proyectos para la ciudad, como la ampliación de seis vías dedicadas al transporte público, y la construcción de la ansiada primera línea de metro de la ciudad , que está siendo construida por dos empresas chinas, China Harbour Engineering Company (CHEC) y la Compañía de Metro de Xi’an.

Por otra parte, el Regiotram de Occidente conectará a Bogotá con los municipios cercanos y está siendo construido por China Civil Engineering Construction; Según se informa, utilizará energía limpia. Si estos proyectos avanzan sin contratiempos, Colombia podría continuar consolidando su posición como uno de los líderes de la región en transporte sostenible.

 

Fuente:

Diálogo Chino

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