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Rosario: Vecinos de barrio Acindar temen quedarse sin colectivos por los constantes ataques a piedrazos

Desde la vecinal piden soluciones y aseguran que no hay policías de custodia en las unidades porque no consideran al barrio «dentro de lo que denominan zona roja».

Los vecinos de barrio Acindar no dejan de mostrar su gran preocupación ante la posibilidad de quedarse sin colectivos debido a los ataques a piedrazos y hechos de vandalismo contra unidades de las línea fusionadas 116-129 y 130-146. Además, en caso de tener que recurrir a la línea 127, por ejemplo, el periplo hasta avenida Francia se convierte «en una carrera mortal y peligrosa», según la define la propia presidenta de la vecinal de ese populoso barrio de la zona sur de Rosario, Graciela Guidobaldi. Piden respuestas urgente y que haya policías sobre los ómnibus.

En las últimas horas, tanto la vecinal barrio Acindar como Vecinales Rosarinas Unidas postearon en sus redes sociales mensajes donde mostraban el estado en que había quedado una unidad de la línea 116-129 tras ser atacada en calle Laguna del Desierto, la arteria que utilizan como recorrido alternativo las líneas que entran al barrio debido a los trabajos de repavimentación que se realizan en calles aledañas.

«La agresión con gomeras a los colectivos es continua. No solo a los coches sino a los vidrios del legendario tanque. Lo que ocurrió ahora es que el colectivo debe desviar por calle Laguna del Desierto y allí los atacan con las mismas piedras con que se está realizando la obra de repavimentación, que son de hormigón y que pesan más de medio kilo», narró Guidobaldi.

La referente de la vecinal Barrio Acindar recordó que «antes el 130 venía por Crespo, doblaba por Mosconi y entraba al barrio. Y el 129 lo hacía por Acevedo. Ambos pasaban por Mosconi para terminar en Winter y Cippolletti. Ahora el recorrido es por Crespo pero no pueden doblar en Mosconi y el 129 no puede pasar por Acevedo y entonces doblan por Laguna del Desierto y allí los apedrean».

Guidobaldi contó que en el último ataque a piedrazos se produjo el pasado jueves por la tarde. «Por suerte la chofer cerró las puertas y pudo rescatar al pasaje«, recordó.

La mujer volvió a reclamar seguridad para el barrio y para los choferes de los colectivos que entran al barrio. «Tenemos la Policía Comunitaria a unas cuadras y de acá se desparraman por la ciudad. Pero en barrio Acindar no tenemos policías caminantes«.

También recordó que en las líneas que entran a Acindar no hay policía de custodia en las unidades «porque este barrio nunca fue considerado dentro de la zona roja».

Ante la consulta de si temían quedarse sin servicio por los constantes ataques a los ómnibus, Guidobaldi fue contundente: «Ese es el temor, por eso decidimos dar a conocer nuestra situación y subimos tuits. Estamos lejos de todo. Incluso ir hasta avenida Francia para tomar el 127 es como una carrera mortal y peligrosa. Por eso necesitamos el colectivo acá. Y que haya más seguridad, obviamente».

La voz de Vecinales Rosarinas Unidas

Melisa Herrero es la máxima referente de Vecinales Rosarinas Unidas. En su charla con La Capital recuerda las agresiones a piedrazos a unidades de la línea 132 en barrio Tío Rolo, y la 107 en barrio Cristalería, hace algunas semanas.

Al referirse puntualmente al ataque a las unidades de la línea 116-129, en barrio Acindar, comentó que «venimos trabajando en el consejo consultivo del Ente de la Movilidad con nuestro reclamo de estas situaciones y cómo se pueden evitar. Porque un barrio que se quede incomunicado por hechos de vandalismo es la gota que rebalsa el vaso. Y desde el Ente nos dijeron que piden permanentemente prevención al Ministerio de Seguridad de la provincia pero que hoy por hoy todos los recursos los pone la Municipalidad y que a los policías que van de custodios se les paga horas extras. Es como que estamos contratando seguridad privada».

Sobre si tenían previsto realizar alguna movilización para hacer más visible el tema, Herrero dijo que desde la Vecinales Rosarinas están a la espera «de que nos citen a una nueva reunión pero que también participe el Ministerio de Seguridad. No pueden quedar incomunicados los barrios. porque tal vez por una medida del gremio, los colectivos pueden dejar de circular. Los choferes temen por su seguridad. Y un barrio sin acceso al transporte imaginate en lo que se convierte. Porque además no entran los móviles policiales, ni las ambulancias. Y eso se da en los barrios periféricos de Rosario, que son los que más necesitan del transporte».

 

Fuente:

La Capital

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