Por la crisis, la suba del boleto y los paros, los colectivos perdieron un 30% de pasajeros

Por la crisis, la suba del boleto y los paros, los colectivos perdieron un 30% de pasajeros

Entre Ríos. Solo en enero creció por encima de 2018. El congelamiento por 120 días puede ayudar a frenar la tendencia: hubo 6.844.914 viajes menos.

Durante 2019 las distintas líneas del servicio urbano de colectivos de Paraná y del área metropolitana transportaron un total de 21.441.740 de pasajeros, la cifra más baja desde la crisis de los años 2001-2002. En la comparación interanual, la reducción de viajes fue del 31%, de acuerdo con los datos a los que accedió UNO.

Solo con la excepción de enero, el resto de los meses quedó por debajo en la comparación con 2018, lo que demuestra la múltiple causalidad del fenómeno: crisis, pérdida de poder adquisitivo, reducción de movilidad urbana y con el avance del año, aumento de casi 100% del boleto y varios días de paro de los colectiveros, en reclamo por demandas salariales.

El viernes se confirmó que se congelará el valor de los pasajes hasta el 30 de abril a raíz de una ayuda extraordinaria de la Nación para todo el sistema de transporte público del interior del país. Esa medida puede empezar a frenar la tendencia en la medida que a la par mejore el poder adquisitivo de los sectores con ingresos fijos, que son quienes requieren de este servicio.

De ese modo, se podrá cortar un círculo vicioso: cada vez menos pasajeros exige erogar más subsidios para mantener el sistema, porque caso contrario la ecuación no cierra ni para los usuarios (por el altísimo costo que tendría aplicar solo el costo técnico), ni para las empresas que no pueden cumplir con sus obligaciones.

La decisión del gobierno nacional a fines de 2018 de dejar de financiar los servicios en el interior del país y deslindar la responsabilidad en las provincias, trajo como saldo un brutal reajuste tarifario –en Paraná el pasaje urbano pasó de 14,85 a 29 pesos en cuatro meses– que golpeó en los sectores de menores ingresos, quienes demandan y necesitan la vital prestación.

Un empleado de comercio, con cuatro viajes diarios, o trabajadores de la administración estatal o municipal, pasaron de tener un gasto que representaba el 3% o el 4% de sus ingresos, a multiplicarse a casi el 7%, aún con las mejoras salariales.

La caída de viajes en el servicio de Paraná y del área metropolitana que se manifestó en una retracción del 8,9% en los primeros seis meses del año, se agudizó aún más por efecto de los paros de los colectiveros en julio y en agosto, y finalizó el segundo semestre con una disminución del 40,8%.

El año pasado la cifra final de viajes fue 28.286.654, número incluso más alto que en 2017, aunque a tono con la tendencia de mantenimiento de un sistema anual con más de 27 millones de pasajeros, que se ha repetido desde la salida de la crisis de 2001-2002.

Fue en 2002 cuando el sistema de colectivos urbanos tocó su piso más bajo en más de 30 años: por entonces solo hubo 16 millones de pasajeros en el año.

La puesta en vigencia en 2003, del esquema de subsidios nacionales para el funcionamiento del transporte en todo el país llevó a una progresiva recuperación de pasajeros: 2003 finalizó con 19.794.533 pasajeros, y ya 2004 alcanzó los 24.066.322 viajes.

A diferencia de lo que ocurría hasta fines del siglo pasado, cuando el valor del boleto se definía sobre la base de una ecuación o fórmula polinómica en la que se confrontaban los costos operativos, dividido por la cantidad de pasajeros transportados, los subsidios al gasoil y por pasajero transportado permitieron superar las estadísticas de los años 90. Aunque aún se mantiene como el techo del sistema los pasajes de 1994: fueron 30.243.062. La irrupción del remise –inicialmente más económico que el taxi–, tal como informó UNO, tuvo una fuerte incidencia en los colectivos al competir por el mismo usuario.

Está claro que la situación económica afecta de lleno al transporte público, sumado a las falencias estructurales –pocas frecuencias, unidades colapsadas en horarios pico, unidades viejas y sin limpieza, cambios de recorridos, entre otras–, que influyen a la hora de elegir el colectivo.

La caída del empleo es otra de ellas, tanto en el centro de Paraná –con trabajadores que dejan de abonar cuatro pasajes diarios–, como también las cesantías en el área industrial y las pocas obras de construcción en la ciudad.

Además, para economizar muchos optaron por la utilización de bicicletas. No hay registros ni monitoreo sobre la cantidad de rodados en circulación, pero basta ubicarse en un punto neurálgico como avenidas de entrada y salida para darse cuenta del crecimiento exponencial que tuvo esta modalidad de circulación de un tiempo a esta parte.

Cuando una familia debe trasladarse desde los barrios fuera de los bulevares también evalúa costo, comodidad y beneficio.

Números que reflejan el drástico cambio en la movilidad urbana

*Luego de un 2018 con 28.286.654 pasajeros transportados en las distintas líneas urbanas de Paraná y su área metropolitana, el sistema cayó a 21.441.740 en 2019, según cifras oficiales de SUBE, obtenidas por UNO.

*Solo en enero hubo un leve crecimiento interanual: de 1.515.491 en 2018, a 1.561.536 en 2019.

*Desde entonces se registran 11 meses de caída consecutiva.

*En 2018 el mes de más viajes había sido octubre, con 2.802.289; el año pasado fueron 1.998.309, en el mismo mes.

*En agosto de 2019, cuando se realizaron 15 días de paro, la cantidad de pasajeros fueron 1.151.072; en 2018, sin esa conflictividad gremial, se habían hecho 2.802.289 viajes.

*En el último mes del año, utilizaron colectivos 1.725.341 pasajeros; en diciembre de 2018 se habían concretado 2.042.545 viajes.

 

Fuente:

UNO

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